El Municipio destinó más de 95 millones a instituciones inclusivas
El Municipio de Bahía Blanca concretó una histórica entrega de aportes económicos que superan los 95 millones de pesos, destinados a 19 instituciones locales dedicadas a la atención, el acompañamiento y la inclusión de personas con discapacidad. Esta iniciativa se destaca no solo por el fuerte impacto social de los fondos distribuidos —que alcanzan una cifra exacta de $95.254.559—, sino también por su origen: el dinero es el resultado directo del desguace y la venta como chatarra de miles de autos y motos que permanecían en estado de abandono en los corralones municipales.
La medida responde a una política pública integral que busca conjugar el ordenamiento urbano, el cuidado del medio ambiente y la transparencia en la gestión de los recursos. A través del Programa Nacional de Descontaminación, Compactación y Disposición Final de Automóviles (PRODECO), la comuna logró procesar 5.621 vehículos secuestrados que se encontraban acumulados desde hacía años, generando un grave foco de contaminación visual y ambiental en distintas dependencias.
Durante el acto oficial de entrega, el intendente Federico Susbielles puso en perspectiva la magnitud del problema inicial. El jefe comunal recordó que, al comienzo de su gestión, los depósitos albergaban alrededor de 9.000 vehículos amontonados, una situación que atribuyó a «muchos años de desidia, de abandono y de falta de cuidado del espacio público». En este sentido, remarcó que revertir procesos de deterioro estructural requiere de tiempo, de una fuerte articulación intersectorial y de un trabajo sostenido. Gracias a este abordaje, destacó que ya se ha logrado compactar casi el 60% del volumen total acumulado.
Más allá del logro en materia de saneamiento urbano, Susbielles dedicó un momento especial para reconocer la labor incesante de las organizaciones sociales presentes. «Lo hacen en situaciones complejas; este momento es duro y doloroso, pero siempre es difícil y lo hacen hace mucho tiempo. Hay gente que labura un día, pero ustedes lo hacen con mucho compromiso y perseverancia», expresó el mandatario, quien definió a estas instituciones como «uno de los grandes tesoros que la ciudad tiene», considerando que el trabajo que realizan en los barrios y en la comunidad es absolutamente irremplazable.
Por su parte, el jefe de Gabinete Municipal, Luis Calderaro, brindó detalles sobre la ejecución del programa y subrayó un dato clave para las arcas públicas: el proceso de compactación y posterior comercialización de la chatarra no le generó ningún tipo de gasto al Municipio. Además, explicó que la distribución de los fondos se organizó estratégicamente en dos etapas: una primera fase en la que resultaron beneficiadas cinco instituciones, y una segunda entrega que alcanzó a otras 14 entidades, consolidando así el apoyo integral a las 19 organizaciones bahienses.
Desde el área específica, Mara Recondo, directora de Discapacidad y Accesibilidad, enmarcó estos aportes monetarios en una decisión política clara de la actual gestión comunal. Aseguró que el objetivo central es consolidar políticas públicas reales y efectivas en materia de discapacidad, brindando un acompañamiento sostenido, desde el Estado, a instituciones que resultan directamente «imprescindibles» para garantizar el desarrollo y la calidad de vida de las personas.
El impacto de esta iniciativa también fue celebrado por los propios protagonistas de las asociaciones. Daniela Saporito, representante de la Fundación Lazos, apeló a la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad para recordar que el Estado es parte responsable y tiene la obligación ineludible de comprometerse y promover oportunidades. En ese contexto, destacó que la Municipalidad se haya hecho el lugar para acompañar a las entidades mediante la concreción de un proyecto al que calificó como «histórico» para Bahía Blanca.
Finalmente, la emoción y la proyección a futuro quedaron plasmadas en las palabras de Tati Montaner, integrante de Los Chopen. La referente aseguró que las organizaciones de la ciudad nunca se habían sentido tan respaldadas y valoró la sensibilidad demostrada por el gobierno local para entender que «sin equipo no se logra nada». Como muestra del impacto real y tangible de estos fondos, Montaner adelantó que el dinero recibido les permitirá dar un paso fundamental: comenzar a construir su propio espacio institucional, el cual está concebido para funcionar como un centro cultural abierto a toda la comunidad.
Con la culminación de esta entrega, el Municipio logra transformar una problemática histórica y perjudicial de los depósitos municipales en una solución de doble impacto: por un lado, recupera y sanea el espacio público, y por el otro, inyecta recursos vitales en el entramado social que sostiene y promueve diariamente la inclusión en la ciudad.

