El plan de Julio Zamora para 2027: impulsar la candidatura de su esposa para retener la Intendencia de Tigre

El jefe comunal alista a Gisela Zamora para sucederlo ante la imposibilidad legal de buscar la reelección. La maniobra incluye la ruptura total con el massismo, el armado por fuera del PJ con Acción Comunal y un esquema de gestión salpicado por denuncias de nepotismo.

Con el escenario político de 2027 comenzando a delinearse y la vigencia de las limitaciones legales que le impiden postularse para un nuevo mandato consecutivo en la provincia de Buenos Aires, el intendente de Tigre, Julio Zamora, puso en marcha una calculada estrategia para garantizar la continuidad de su proyecto político en el municipio. Ante la imposibilidad de encabezar la nómina local, el jefe comunal proyecta la sucesión a través de un esquema estrictamente familiar con el objetivo central de retener el control del distrito.

La pieza medular de esta jugada política es el impulso de la candidatura de su esposa, Gisela Zamora (cuyo apellido de soltera es Hortazo). La actual concejala y titular de la Secretaría de Educación y Promoción Social de la comuna posee una trayectoria en el ámbito legislativo local que se remonta a 2015. En los últimos meses, la funcionaria ha intensificado su perfil público mediante una agenda con fuerte despliegue territorial que incluye recorridas permanentes por escuelas, clubes de barrio, plazas y centros de atención municipal. Estas actividades son difundidas sistemáticamente en sus plataformas digitales para instalar su figura y afianzar la cercanía con los vecinos de cara a una inminente contienda electoral.

La estrategia desplegada por Zamora busca resolver la restricción legal de las reelecciones y, al mismo tiempo, responde a una fractura irreversible dentro del peronismo local. Con los puentes de diálogo completamente interrumpidos con la conducción del Frente Renovador encabezado por Sergio Massa, y sin chances de confluir en una lista de unidad, el intendente contempla de manera abierta competir por fuera de la estructura formal del Partido Justicialista. Para concretar esa vía independiente, el zamorismo evalúa reflotar la personería de Acción Comunal, el histórico sello vecinalista fundado por el exintendente Ricardo Ubieto. Mediante esta plataforma local, el oficialismo comunal pretende apelar a la identidad tigrense, preservar el caudal electoral propio y fragmentar el voto del peronismo para obstaculizar los planes del massismo en el municipio.

El armado político del intendente, sin embargo, se encuentra bajo un fuerte escrutinio público por el rol que desempeñan sus allegados dentro de la administración local. De acuerdo con una investigación periodística publicada por el portal El Disenso, la gestión municipal mantiene asignados cargos públicos a por lo menos 12 familiares directos y políticos de Zamora, lo que representa una erogación presupuestaria en salarios que supera los 757 millones de pesos anuales. Dentro de esa nómina familiar figuran su hermano Mario como asesor municipal; su hija Gabriela al frente de la Secretaría de Gobierno; su hija Magalí integrada a la Dirección de Recursos Humanos, e incluso su exesposa, Mercedes Viviana Gómez, junto a otros allegados distribuidos en secretarías, direcciones y asesorías clave.

El traspaso del poder comunal hacia el círculo familiar directo no constituye una novedad absoluta dentro del mapa político del conurbano bonaerense. Un antecedente directo se registró recientemente en el municipio de Avellaneda, donde Jorge Ferraresi dejó la intendencia en manos de su esposa, Magdalena Sierra, para luego reasumir un rol central en el organigrama municipal encabezando una jefatura de asesoramiento institucional dotada de amplias atribuciones de coordinación y supervisión sobre las distintas áreas de gobierno. Siguiendo ese modelo, Zamora busca asegurar la permanencia de su espacio en Tigre ante la inminencia del calendario electoral.