El portero del edificio de Cristina Kirchner se desdijo en el juicio por la Causa Cuadernos

Julio César Silva, encargado del inmueble ubicado en Recoleta, admitió ante el Tribunal Oral que sus declaraciones iniciales ante el fallecido juez Claudio Bonadio sobre supuestos movimientos de bolsos y valijas eran falsas. El testigo denunció haber recibido presiones vinculadas a la seguridad de sus hijas al momento de firmar el acta.

El desarrollo del juicio oral por la denominada «Causa Cuadernos» sumó un giro en materia testimonial. Julio César Silva, quien se desempeña como encargado del edificio residencial situado en la intersección de las calles Uruguay y Juncal, en el barrio porteño de Recoleta —donde se localiza el departamento de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner—, se desdijo formalmente de las declaraciones que brindó durante la etapa de instrucción del expediente judicial.

Ante los magistrados del Tribunal Oral a cargo del debate, Silva reconoció de manera taxativa que los datos aportados en su primera comparecencia ante el entonces juez federal Claudio Bonadio carecían de veracidad. Aquellas afirmaciones originales habían sido utilizadas como parte del sustento procesal el 17 de septiembre de 2018, cuando el magistrado dictó el procesamiento con prisión preventiva de la exmandataria bajo la acusación de liderar una presunta asociación ilícita orientada al cobro de dádivas y retornos de la obra pública.

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Admisión de falsedad y denuncias de coacción

Durante la audiencia presencial, el testigo desmintió la existencia de las maniobras logísticas que figuraban en los documentos oficiales de la instrucción penal. “Ante el Tribunal Oral, reconoció que no era cierto lo que declaró en su momento en la instrucción de la causa ante el juez Bonadio, no era cierta la cuestión de los movimientos de los bolsos y valijas”, precisaron fuentes judiciales en sede tribunalicia.

El encargado de la propiedad horizontal detalló los pormenores del escenario bajo el cual se confeccionó su testimonio en 2018, señalando la existencia de presiones indirectas o sugerencias por parte de las autoridades a cargo del procedimiento de toma de declaraciones. Según su relato actual, durante los interrogatorios preliminares le manifestaron de forma explícita que al momento de testificar «tenía que pensar en sus hijas», una advertencia que el trabajador interpretó como una maniobra de extorsión o amedrentamiento hacia su entorno familiar directo.

Consecuencias penales por falso testimonio

Sobre el cierre de su comparecencia ante el estrado del tribunal, Silva asumió la responsabilidad jurídica derivada de haber refrendado una declaración documental falsificada con su firma, encuadrando su accionar previo dentro del delito de falso testimonio.

“Firmé algo que no era cierto. Yo no dije que iba con bolsos y valijas”, argumentó el operario frente a las preguntas de las partes. En su descargo final, concluyó de manera directa: “Cometí un delito y lo acepto, no estaba de acuerdo, firmé algo que no ocurrió”. La retractación introduce un nuevo elemento de evaluación para las defensas y la fiscalía en el marco de la validez de los testimonios recopilados durante la instrucción general de la causa.