Encuesta revela que solo dos de cada diez argentinos están mejor con Milei

Un estudio de las consultoras Alaska y Trespuntozero expone el impacto de la recesión en los hogares: el 66,4% de los encuestados percibe un empeoramiento o un estancamiento negativo en su economía personal.

El impacto del ajuste económico y la persistente recesión continúan marcando el pulso en los hogares de todo el país. Una reciente y exhaustiva encuesta realizada de manera conjunta por las consultoras Alaska y Trespuntozero expuso de manera contundente cómo perciben los ciudadanos el estado de su propio bolsillo en comparación con el año pasado, arrojando cifras que evidencian un profundo malestar generalizado.

El relevamiento se centró en una pregunta directa y sin matices: «Y si tuviera que evaluar su situación económica personal desde que asumió Javier Milei, ¿diría que su situación está…?». Las respuestas obtenidas conformaron un escenario de clara insatisfacción y alerta para la actual gestión gubernamental.

Según los datos arrojados por la muestra, más de la mitad de los encuestados, un 56%, aseguró de forma tajante que su realidad económica diaria está «Peor». En la vereda opuesta, apenas un 20,6% —es decir, solo dos de cada diez argentinos— percibe que su escenario financiero actualmente está «Mejor».

El cuadro de valoraciones se completa con un 11,2% que señaló estar «Igual de bien», un 10,4% que indicó que se encuentra «Igual de mal» y un mínimo 1,8% que prefirió inclinarse por la opción «No sabe».

Al analizar los números en términos agregados, la brecha se vuelve aún más nítida. El bloque de percepciones netamente negativas (sumando a quienes respondieron «Peor» e «Igual de mal») escala a un preocupante 66,4%. Esta cifra representa más del doble que el bloque positivo (la suma de «Mejor» e «Igual de bien»), que a duras penas logra concentrar el 31,8% del total de las respuestas.

El impacto desigual del ajuste: la radiografía sociodemográfica

El detallado desglose elaborado por Alaska y Trespuntozero permite observar que el pesimismo económico no se reparte de manera uniforme a lo largo y ancho de la sociedad. Existen sectores, regiones y franjas etarias donde el deterioro del nivel de vida caló mucho más hondo, marcando asimetrías profundas:

  • El AMBA, el sector más castigado: El 75,6% de los residentes del Área Metropolitana de Buenos Aires siente que su economía empeoró o sigue en niveles críticos. Esto marca una fuerte y evidente diferencia con los habitantes del interior del país, donde ese nivel de negatividad desciende al 62,3%.

  • Brecha de género: La recesión económica presenta un impacto diferencial y más severo sobre las mujeres. El 70,1% de las encuestadas reporta una situación negativa respecto a sus finanzas personales, frente a un 62,1% de los varones que manifestaron la misma postura.

  • El golpe en la adultez: La franja etaria que concentra el mayor nivel de pesimismo es la de 30 a 49 años, donde las valoraciones negativas trepan al 71,8%. Los analistas sugieren que esto se encuentra directamente traccionado por la pérdida de poder adquisitivo frente al peso de las responsabilidades familiares y el sostenimiento del hogar. Paradójicamente, el sector más joven (de 16 a 29 años) es el que conserva el mayor margen de optimismo y tolerancia al ajuste, registrando un 43,1% de respuestas positivas.

  • Nivel educativo y vulnerabilidad: Quienes solo alcanzaron a completar la educación primaria son los que peor perciben su realidad diaria, con un 74,4% de negatividad. Este dato deja en clara evidencia que el peso del ajuste de las cuentas públicas y la licuación de ingresos recae con mucha más fuerza sobre los sectores más vulnerables de la pirámide social, quienes cuentan con menos herramientas para amortiguar la caída del consumo.