Estrategia de crisis: la «mesa chica» de La Libertad Avanza suma youtubers e influencers
En un intento por revertir la caída en las encuestas, el presidente Javier Milei y su hermana, Karina Milei, han conformado un nuevo comité de crisis para la campaña. La mesa de trabajo, que cuenta con 20 integrantes, se destaca por incluir no solo a funcionarios y dirigentes, sino también a youtubers e influencers, redefiniendo la estrategia de comunicación de La Libertad Avanza (LLA).
Ascensos y un nuevo equilibrio de poder
La reestructuración de la mesa de campaña trajo consigo importantes ascensos. La camporista Pilar Ramírez fue designada como coordinadora política nacional, mientras que Santiago Caputo recuperó su lugar como estratega principal. Este movimiento busca consolidar un nuevo equilibrio de poder, dejando en un segundo plano a la influyente Lule Menem, quien había ganado protagonismo en el círculo cercano a los hermanos Milei.
La decisión de ocultar a Lule Menem y empoderar a Ramírez y Caputo refleja una búsqueda por reorientar el mensaje político y la gestión de la campaña, con un foco más profesional y estratégico. La presencia de Ramírez, con su pasado en La Cámpora, también genera especulaciones sobre la amplitud que el oficialismo busca darle a sus bases.
La apuesta por el mundo digital
Una de las principales novedades de este comité de crisis es la fuerte presencia de figuras del ecosistema digital. El grupo de «comunicación digital», conocido como «Las Fuerzas del Cielo», está integrado por el diputado Agustín Romo y el armador seccional Lucas Luna, alias «Sagaz» en las redes sociales. A ellos se suma un «equipo de cobertura» que incluye al influencer Mariano Pérez (fundador de «Break Point»), Iñaki Gutiérrez, Tomás Jurado («Peluca Milei»), Macarena Rodríguez y el promotor menemista Franco Antúnez («Fijpap»).
Esta composición evidencia la prioridad que el oficialismo le da a la batalla cultural en las plataformas digitales. Al sumar a figuras con un gran alcance en las redes sociales, el gobierno busca generar una comunicación más directa, sin la intermediación de los medios tradicionales. La estrategia apunta a movilizar a la militancia digital y a llegar a un público más joven, que consume la información a través de canales no convencionales. Sin embargo, esta apuesta también ha sido objeto de críticas por el uso de figuras no convencionales para cargos de alta relevancia.

