Evo Morales criticó a Luis Arce y denunció persecución
El ex presidente boliviano cuestionó duramente la gestión económica del actual mandatario y rechazó las acusaciones judiciales en su contra, alegando una maniobra de persecución política coordinada a nivel regional.
El ex presidente de Bolivia, Evo Morales, se refirió a la compleja coyuntura que atraviesa su país, marcada por una crisis institucional y económica que ha profundizado la brecha con el actual gobierno de Luis Arce. En una entrevista concedida a Delta 90.3, el líder del Movimiento al Socialismo (MAS) lanzó críticas contundentes contra su sucesor, a quien acusó de haberse apartado del proyecto político que ambos compartieron durante años.
Morales, al hacer un repaso por sus años de gestión, puso en valor las transformaciones sociales y políticas impulsadas durante su administración. «Cuando llegué a la presidencia recuperamos los valores del pasado y le dimos esperanzas a la gente», aseguró el ex mandatario, al tiempo que destacó la creación del Estado Plurinacional y la política de redistribución de la riqueza como pilares de su legado.
En contraposición, el dirigente apuntó directamente hacia la figura de Luis Arce. Según Morales, el actual presidente «traiciona» el programa original y se ha alineado con políticas del Fondo Monetario Internacional (FMI) que, a su entender, han deteriorado la situación económica de Bolivia. Asimismo, calificó las medidas gubernamentales como fracasos derivados de la falta de consenso en su implementación.
Uno de los puntos centrales de sus declaraciones fue el rechazo a las causas judiciales que pesan sobre su figura. Morales sostuvo que durante las últimas tres décadas ha enfrentado constantes acusaciones, como narcotráfico, terrorismo y delitos de lesa humanidad, las cuales, según afirmó, nunca pudieron ser comprobadas. «Fui procesado por muchos delitos, pero nunca por corrupción. Durante el golpe de Estado también me investigaron por trata de personas, pero no encontraron nada», remarcó, insistiendo en su inocencia.
En este marco, denunció una «persecución judicial y política» que, a su parecer, emula el histórico Plan Cóndor, ejecutado ahora a través de jueces y fiscales. El ex presidente vinculó esta situación con lo que definió como una presión regional, mencionando casos similares de otros líderes latinoamericanos como Cristina Kirchner. Además, denunció represalias económicas concretas, afirmando que sus cuentas bancarias fueron bloqueadas.
Finalmente, Morales se refirió a la tensión interna dentro del Ejecutivo boliviano. Denunció una ruptura en la comunicación entre el presidente y el vicepresidente, señalando la existencia de decretos destinados a limitar el poder del segundo mandatario. El panorama se completa con lo que considera ataques externos; Morales apuntó contra figuras como Marco Rubio y Erik Prince, acusándolos de utilizar difamaciones sobre su persona, y citó una amenaza del consultor Fernando Cerimedo, quien habría señalado que tenía «los días contados».


