¿Gardel era uruguayo? Nuevos documentos y análisis fotográficos reavivan el misterio sobre su nacimiento
¿Carlos Gardel nació en la localidad uruguaya de Tacuarembó o en las tierras francesas de Toulouse? La histórica e inagotable controversia que atraviesa la memoria del tango y la identidad del Río de la Plata volvió a instalarse con fuerza en la agenda cultural tras la presentación de un abarcativo cuerpo de investigaciones sobre la verdadera filiación del Zorzal Criollo. Un equipo multidisciplinario integrado por especialistas de Argentina, Uruguay y Colombia sostiene la hipótesis de que el inmortal cantor nació en Tacuarembó el 11 de diciembre de 1887 y que, contrariamente a la historiografía oficial, no era Charles Romuald Gardes, el ciudadano francés con quien tradicionalmente se lo ha identificado.
Los contundentes avances y las conclusiones del estudio fueron expuestos durante una serie de encuentros y conferencias de debate realizados entre el 8 y el 13 de octubre pasados en las ciudades de Montevideo y Buenos Aires. A lo largo de las jornadas, los investigadores reunieron una valiosa masa de documentos históricos, registros oficiales de cancillerías y minuciosos análisis fotográficos de reconocimiento para respaldar y argumentar la tesis del origen uruguayo del artista.
El documento consular de 1920 que apunta a Tacuarembó y la documentación personal
Entre la diversidad de pruebas documentales aportadas, uno de los elementos vertebrales de la investigación lo constituye un registro oficial expedido por el Consulado uruguayo en la Ciudad de Buenos Aires, con fecha de registro del 8 de octubre de 1920. La pieza documental, preservada en las dependencias del Archivo Histórico Diplomático de la Cancillería de la República Oriental del Uruguay, consigna expresamente que Gardel declaró en sede diplomática haber nacido en el departamento de Tacuarembó el 11 de diciembre de 1887.
De acuerdo con las precisiones brindadas por los especialistas, esa tramitación formal en el consulado le otorgó al mítico intérprete la posibilidad de regularizar su situación documental en la Argentina para, posteriormente en el año 1923, obtener la ciudadanía argentina de manera legal. Asimismo, la investigación enfatizó que en la totalidad de sus documentos de identidad expedidos en vida, sus pasaportes y en la mismísima acta de defunción confeccionada tras la tragedia de 1935, el artista figura registrado bajo esa misma adscripción y no como ciudadano de nacionalidad francesa.
A este denso entramado documental, los disertantes sumaron además el testimonio oral y las declaraciones públicas vertidas por el propio artista en medios de comunicación de la época. En ese sentido, remarcaron una entrevista concedida en 1933, donde el máximo exponente de la música ciudadana habría reconfirmado de su propia voz su origen uruguayo y su indisoluble lazo identitario con el suelo de Tacuarembó.
Reconocimiento facial y análisis edilicio de fotografías antiguas
Otro de los pilares metodológicos que sustentan este nuevo trabajo se apoyó en el uso de herramientas tecnológicas contemporáneas de reconocimiento facial aplicadas a la fotografía histórica. El investigador especialista Marcelo Martínez detalló que recurrió al software de inteligencia artificial y biometría Amazon Rekognition para cotejar imágenes verificadas del cantor frente a fotografías atribuidas al niño Charles Romuald Gardes.
Según los datos técnicos vertidos en la presentación, los cruzamientos biométricos determinaron que una de las comparaciones faciales arrojó un bajísimo nivel de similitud, alcanzando apenas un 17% de coincidencia entre las facciones. En contraste, al analizar una fotografía escolar tomada en un establecimiento de Montevideo y compararla con una imagen juvenil del Zorzal, el sistema arrojó un alto índice de coincidencia del 81%. Dichos resultados son interpretados por el equipo investigador como un indicio biométrico categórico de que se trataba de dos personas de biotipo e identidad absolutamente distintas.
En esa misma línea técnica de análisis, la especialista Martina Iñiguez fundamentó la hipótesis de que Gardel cursó sus estudios primarios en la Escuela N.º 27 de la ciudad de Montevideo. Su planteo se estructuró a partir del minucioso estudio de fotografías de archivo de la época y la correlación de sus elementos edilicios y de infraestructura frente a los planos arquitectónicos originales de la institución escolar oriental. No obstante, los especialistas aclararon que los porcentajes de biometría no constituyen por sí solos una prueba jurídica absoluta, por lo que deben ser interpretados dentro de un conjunto analítico articulado con la restante evidencia documental.
La controversia con la teoría francesa y los intereses sobre la herencia
En contraposición a estos hallazgos, la tesis de la historiografía tradicional identifica al artista con Charles Romuald Gardes, nacido en Toulouse el 11 de diciembre de 1890 como hijo de Berta Gardes. La reciente investigación impugna de plano esa versión histórica, planteando la seria hipótesis de que la identidad francesa le habría sido adjudicada y fabricada a Gardel con posterioridad a su trágico fallecimiento en el accidente aéreo de Medellín, Colombia, ocurrido el 24 de junio de 1935.
Los expertos que encabezaron las ponencias sostienen de manera enfática que ese cambio deliberado en los registros de filiación post mórtem respondió a maniobras legales destinadas a destrabar y dirimir la compleja y millonaria sucesión del patrimonio del artista. Esta lectura del equipo investigador reabre un debate que requiere continuar contrastando las actas del registro civil, la documentación migratoria y las fuentes testamentarias a ambos lados del Río de la Plata. Tras más de nueve décadas de su partida, el mito de Carlos Gardel continúa uniendo la riqueza cultural de la región y alimentando una histórica apasionada por dilucidar los verdaderos orígenes del máximo ícono de nuestra música popular.

