Iglesias denuncia persecución sindical y advierte por el futuro de Bahía Blanca
El secretario general de UECARA cuestionó el accionar del Poder Judicial y del gobierno nacional contra las estructuras gremiales. Además, analizó el impacto del freno a la obra pública y proyectó el desafío que enfrentará la ciudad ante la llegada de megaproyectos privados.
El escenario político y sindical atraviesa un momento de máxima tensión. Néstor Iglesias, secretario general de la Unión de Empleados de la Construcción y Afines de la República Argentina (UECARA), alzó la voz para denunciar una sistemática persecución hacia los gremios y cuestionar las políticas económicas de la actual gestión nacional. En un análisis exhaustivo, el dirigente abordó desde los recientes conflictos judiciales a nivel local hasta el impacto demográfico que las inversiones energéticas tendrán en el sur bonaerense.
El titular del gremio que nuclea al personal jerárquico de la construcción fue categórico respecto a los recientes episodios que involucraron al sindicato de Empleados de Comercio. Iglesias repudió los «adjetivos calificativos» vertidos por el jefe de fiscales y advirtió sobre un intento de adoctrinamiento hacia las fuerzas de seguridad. Según su perspectiva, la decisión de descabezar a la cúpula policial bonaerense tras los incidentes busca instalar un modelo represivo. «Es una forma de adoctrinar a la policía en el sentido de decir: hay que reprimir, no hay que dialogar», sentenció.
Asimismo, inscribió estos hechos en un contexto nacional de hostilidad hacia el movimiento obrero bajo la presidencia de Javier Milei. Citó como ejemplo las recientes intervenciones en Uatre y la obra social Osprera, asegurando que el objetivo del Gobierno no es normalizar las instituciones, sino «quebrar la estructura gremial y hacer caja», comparando estas acciones con las ejecutadas durante la administración de Mauricio Macri.
El desplome de la obra pública y el refugio privado
La paralización de los proyectos financiados por el Estado nacional ha asestado un golpe letal al sector de la construcción. Iglesias reveló una cifra alarmante: UECARA perdió 8.000 afiliados desde el inicio de la actual gestión. Obras emblemáticas como las Represas Kirchner-Cepernic en Santa Cruz o la represa Chihuido I quedaron completamente detenidas, obligando a las empresas a desvincular a personal altamente capacitado, cuya reposición a futuro resultará compleja.
Ante este panorama de retracción pública, el sindicato orienta sus expectativas hacia el sector privado, con Neuquén, Río Negro y Bahía Blanca como epicentros de la reactivación. La tracción generada por Vaca Muerta está demandando una incorporación constante de mano de obra. En la región de Punta Colorada, Río Negro, la construcción de oleoductos y una gigantesca playa de tanques proyectan picos de hasta 30.000 trabajadores.
Bahía Blanca ante el desafío del crecimiento
Si bien Iglesias lamentó la pérdida de la inversión de Petronas, que se trasladó a Río Negro por una «decisión política», confirmó que Bahía Blanca sigue siendo un nodo estratégico ineludible. La ciudad recibirá excedentes de gas procesado en San Antonio Oeste a través de infraestructura recuperada, lo que impulsará ampliaciones industriales significativas. A esto se suman inversiones proyectadas por Transportadora de Gas del Sur (superiores a los 3.000 millones de dólares), la ampliación de Profertil y los desarrollos de Pampa Energía.
No obstante, el dirigente gremial encendió las alarmas sobre el «día después» y la falta de planificación urbana. Recordando la experiencia del año 2000 con la construcción de Profertil, advirtió que la llegada masiva de trabajadores y sus familias podría colapsar una ciudad que ya presenta deficiencias en la provisión de agua, servicios cloacales y atención sanitaria. «Si llegan 5.000 o 6.000 trabajadores más, toda esa población va a necesitar vivienda, servicios, recreación y salud. Ese crecimiento hay que planificarlo desde ahora para no generar un cuello de botella», exigió.
Finalmente, el líder de UECARA diferenció su labor de la de UOCRA, destacando que su gremio representa a profesionales, técnicos y administrativos, un capital humano difícil de sostener en tiempos de inactividad, pero indispensable para la ejecución de estas megaobras. En ese sentido, reafirmó su compromiso con la capacitación continua a través de convenios universitarios, buscando que el personal local esté a la altura de las exigencias que demandarán los inminentes proyectos energéticos.

