Javier Milei generó fuerte repudio tras reutilizar la frase «Nunca Más» para cuestionar al Banco Central

El primer mandatario recurrió a la emblemática consigna para graficar la inflación histórica acumulada desde 1935 por la autoridad monetaria.

La última cadena nacional emitida por el presidente Javier Milei volvió a posicionarse en el centro de la escena política y económica nacional, no solo por las profundas implicancias de sus anuncios en materia financiera, sino también por el fuerte revuelo generado a partir de sus declaraciones conceptuales. El eje central de la alocución presidencial estuvo anclado en la presentación de una ambiciosa iniciativa parlamentaria orientada a penalizar de manera estricta la emisión monetaria y blindar con rango legal la absoluta independencia de la autoridad monetaria. Sin embargo, el condimento que desató una inmediata ola de críticas y cuestionamientos en diversos sectores de la sociedad fue el uso de estadísticas extraordinarias combinadas con la reutilización de una consigna histórica de los derechos humanos en la Argentina.

Con el firme propósito de justificar la necesidad imperiosa de llevar adelante una reforma estructural profunda en la carta orgánica del Banco Central (BCRA), el mandatario apeló a su característico estilo confrontativo para ilustrar el supuesto costo destructivo que la emisión y la inflación tuvieron para el desarrollo del país a lo largo de las décadas. En este marco discursivo, el jefe de Estado desplegó una batería de cifras de magnitud astronómica destinadas a dimensionar la depreciación nominal de la moneda nacional desde la fundación misma de la entidad financiera en el siglo pasado.

Durante su exposición pública, Milei enfatizó con crudeza: «La tasa de inflación acumulada desde la creación del BCRA asciende a más de 12.819.532.788.614.400%. Es una cifra de 20 dígitos. Es la inflación acumulada desde 1935». A esta argumentación de largo plazo, el mandatario sumó una embestida directa contra los períodos económicos posteriores a la crisis estructural de 2001, cuestionando sin matices a los dirigentes y economistas que defendieron la salida del régimen de convertibilidad cambiaria. En esa línea argumental, sentenció que «desde la estafa que implicó el abandono de la convertibilidad, en lo que va del siglo XXI la tasa de inflación acumulada asciende a 168.580%», descalificando de este modo las políticas monetarias aplicadas bajo premisas técnicas previas.

No obstante la magnitud de los datos macroeconómicos presentados, el punto de mayor fricción y polémica se originó cuando el presidente volvió a utilizar de manera explícita la frase «Nunca Más». Esta consigna, convertida en un pilar ético y democrático indiscutible de la historia argentina contemporánea para repudiar los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar —incluyendo terrorismo de estado, asesinatos, desapariciones forzadas y apropiación sistemática de menores—, fue empleada por el titular del Poder Ejecutivo para calificar los registros inflacionarios históricos acumulados por el Banco Central.

Este uso recurrente de la frase por parte del mandatario desató un marcado rechazo en las redes sociales y en diversos referentes del arco político y social, quienes consideraron que se trata de una banalización inadmisible de un concepto profundamente arraigado en la memoria colectiva y en la lucha por los derechos humanos en el país. Pese a la controversia desatada en el plano simbólico, el trasfondo político del mensaje presidencial busca consolidar las bases conceptuales indispensables para acelerar el tratamiento legislativo del proyecto económico, instalando la idea de que la restricción legal a la creación de dinero representa un hito histórico de reparación frente a la inestabilidad macroeconómica crónica.