Juicio por la muerte de Diego Maradona: tensión y cruces por los peritajes

Una ráfaga de cruces, chicanas cruzadas y objeciones de la querella transformó la jornada 41 del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona en una auténtica batalla campal de abogados en San Isidro.

Los testimonios de los peritos de parte citados por las defensas de la psiquiatra Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz reavivaron las discusiones más calientes del expediente, al punto de obligar a los jueces a frenar el debate para comparar en vivo papeles médicos que la fiscalía juró haber descubierto recién este jueves.

El puntapié inicial de la ronda de testigos lo dio el perito médico de parte Aníbal Areco, quien al ser consultado de entrada por la defensa sobre cómo murió Maradona, lanzó: «La causa capaz haya sido un evento cardíaco, una descompensación cardíaca que provocó el fallecimiento. No se pudo probar la causa de la muerte, pero sí hubo posiciones de peritos que decían que probablemente tuvo un período de agonía de 12 horas, otros de menor tiempo, pero en cuanto específicamente a la causa de muerte no se pudo especificar. No fue por intoxicación o una cuestión de medicamentos».

A partir de esa premisa, el especialista justificó el esquema psicofarmacológico indicado por Cosachov y deslindó responsabilidades hacia la cobertura privada: «En la Junta Médica se llegó a un consenso que la medicación era la adecuada para el paciente. Es una medicación habitual. Estaba dentro del rango terapéutico. El rol de Cosachov era ocuparse del tratamiento psicofarmacológico y psiquiátrico, y el control clínico quedó a cargo de la empresa de medicina prepaga».

Las interrupciones del querellante Fabián Améndola no tardaron en calentar el ambiente cada vez que las preguntas buscaban probar la autonomía del paciente. Al respecto, el perito remarcó que «no hay constancia que tenga incapacidad» y que el astro «podía tomar decisiones terapéuticas», además de descartar cuadros renales o hepáticos crónicos previas en los papeles analizados. «Se descartó que el fallecimiento haya sido por la medicación. Maradona no requería un cuidado especial porque era un paciente sin ningún diagnóstico activo del punto de vista clínico», enfatizó Areco frente al tribunal.

El clima terminó de caldearse cuando el fiscal Patricio Ferrari apretó las tuercas sobre los síntomas previos al desenlace, obligando al perito a reconocer que «hay un concepto en el informe oficial que habla de una cirrosis asintomática», y que en esos casos «hubiese sido recomendado avisar al médico clínico y que tome la conducta necesaria».

Acto seguido, Fernando Burlando arremetió contra el testigo por la supuesta internación voluntaria en la Clínica Olivos y el valor del acta de externación. Con soltura, Areco le retrucó a la querella: «No tuve en cuenta el acta de externación porque no la consideré de importancia para evaluar el informe. No tiene valor pericial, es un acuerdo, no lo consideré valioso desde un punto de vista pericial».

El segundo tramo de la jornada quedó envuelto en una maraña administrativa por la declaración de la psiquiatra Blanca Hüggelmann, propuesta por la defensa del psicólogo Díaz. La profesional admitió haber trabajado sobre un manuscrito cedido directamente por el imputado, despertando la sospecha inmediata del Ministerio Público Fiscal sobre la validez de esa documentación. «Parece que la emprolijó, la puso más linda», ironizó la propia testigo mientras en la sala confrontaban sus folios con los incorporados a la causa en abril de 2021.

La desprolijidad obligó al juez Alberto Gaig a acotar que «es tedioso, pero queremos saber», disponiendo un cuarto intermedio para ordenar los papeles. Tras el parate, el propio Carlos Díaz pidió la palabra para bajarle la espuma al entuerto y aclarar que remitió toda la documentación a pedido de la perito para fundamentar su trabajo de campo.