La advertencia de Lourdes Arrieta al Congreso por los glaciares

La diputada nacional mendocina adelantó su firme rechazo a la flexibilización de la normativa ambiental. En su discurso, apuntará contra los sectores concentrados y defenderá el acceso al agua frente a la crisis hídrica que afecta a los barrios de su provincia.


El debate por la posible reforma de la Ley de Glaciares en el Congreso de la Nación promete ser uno de los más álgidos de la agenda legislativa, y la diputada nacional por Mendoza, Lourdes Arrieta, ya perfila lo que será una intervención de fuerte contenido territorial y humano. Lejos de los tecnicismos habituales, la legisladora adelantó que su postura será de rechazo categórico a cualquier intento de flexibilización que vulnere los controles ambientales estrictos, advirtiendo que detrás de ciertas modificaciones técnicas se esconden intereses que perjudican la realidad cotidiana de los ciudadanos.

Para Arrieta, el tratamiento de esta normativa no es una mera discusión de expedientes. La diputada se prepara para exponer el «dolor silencioso» que atraviesa la sociedad argentina, trazando un paralelismo directo entre el cuidado del medio ambiente y la profunda crisis económica que golpea especialmente a los más jóvenes. «Es el blues de nuestra generación: trabajar y estudiar pero no llegar a fin de mes. Ese agotamiento tiene que ver con qué modelo de país elegimos», reflexionó la mendocina, dejando en claro que la política ambiental es inseparable del modelo de desarrollo económico.

Un límite ético frente a la crisis hídrica

En el centro de su argumentación, la legisladora plantea que la Ley de Glaciares representa una barrera moral innegociable. «Hablar de glaciares no es hablar de hielo; es hablar de qué estamos dispuestos a perder», sostiene Arrieta. Su enfoque pondrá de relieve que el ambiente periglacial no es un concepto abstracto, sino el ecosistema que resguarda una parte sustancial del recurso hídrico de Mendoza, una provincia que atraviesa un contexto de sequía extrema y prolongada.

El contraste entre las decisiones tomadas en los despachos de poder y la dura realidad de los territorios será uno de los pilares de su discurso en el recinto. Arrieta tiene previsto llevar la voz de los vecinos de El Challao, en el departamento de Las Heras, y de otros puntos del interior mendocino donde el acceso al agua potable es irregular, precario y muchas veces inexistente. «En una provincia donde el agua falta y no llega a todos, debilitar la protección de nuestras reservas es profundizar el problema», sentenció.

Desarrollo económico con responsabilidad ambiental

Uno de los aspectos más cuestionados por la diputada es la introducción del concepto de «función hídrica efectiva» en los borradores de la reforma. Arrieta considera que esta terminología puede transformarse en una peligrosa herramienta legal que habilite interpretaciones deliberadamente flexibles, terminando por beneficiar a unos pocos en claro detrimento del cuidado ambiental general. A su entender, esto responde a «la rosca de unos pocos» que privilegian la rentabilidad inmediata de sectores concentrados por sobre el bienestar de la población.

No obstante, la legisladora se encargó de aclarar que su posicionamiento no busca ser una traba para el crecimiento del país. «No estoy en contra del desarrollo, pero sí de un modelo donde algunos ganan y el resto asume los costos», remarcó. De esta forma, instó a sus pares a dar un debate serio, profundo y responsable, que logre amalgamar el necesario crecimiento económico con límites estrictos y claros en materia ecológica.

El mensaje que llevará al Congreso es contundente: el agua no se negocia. «Cuando se pone en riesgo el agua, no está en juego una ley: está en juego el futuro de nuestra provincia y de las próximas generaciones», concluyó la diputada, anticipando una sesión donde la defensa de los recursos naturales será protagonista.