La industria del calzado, al límite: ventas desplomadas, fábricas cerradas y miles de empleos en riesgo
La industria nacional del calzado atraviesa una de las crisis más profundas de su historia reciente. Con caídas de hasta el 80% en las ventas, apertura de importaciones, fuerte retracción del consumo interno y costos en alza, empresarios del sector advierten que muchas fábricas están al borde del cierre definitivo. “Es el peor momento que vivió el gremio”, aseguró Leonardo Hammoud, titular de Nazaria Zapatos.
Un sector en emergencia
La industria del calzado argentino enfrenta un escenario crítico que combina múltiples factores adversos. Así lo describió Leonardo Hammoud, dueño de la firma Nazaria Zapatos, en diálogo con Tomás Méndez en el programa El Ojo de la Tormenta por AM 750. Según detalló, el sector vive “el peor año desde que asumió el gobierno de Javier Milei”, con una contracción del consumo que provocó un derrumbe histórico en las ventas.
“Estamos hablando de caídas del 70% al 80% en muchos casos. Hay fábricas que directamente dejaron de producir, otras trabajan a una mínima parte de su capacidad y muchas están despidiendo personal especializado”, explicó Hammoud. El empresario no dudó en calificar la coyuntura como “la peor crisis de la historia dentro del gremio del calzado”.
El consumo interno, el principal golpe
Uno de los factores centrales de la crisis es la fuerte caída del consumo interno. La pérdida del poder adquisitivo, sumada al encarecimiento de los servicios básicos y los alquileres comerciales, redujo drásticamente la demanda de productos nacionales.
“El zapatero argentino compite con calidad, con diseño y con trabajo artesanal de alto nivel. El problema es que hoy la gente no puede pagar por esa calidad”, señaló Hammoud. En ese contexto, incluso empresas con trayectoria y reconocimiento se ven obligadas a achicar estructuras o directamente a cerrar.
Importaciones y competencia desigual
A la retracción del mercado interno se suma el impacto de la apertura de importaciones. El ingreso masivo de calzado proveniente principalmente de China y Brasil presiona a la baja los precios y deja en desventaja a los fabricantes locales, sobre todo en los segmentos más económicos.
“El calzado es una industria mano de obra intensiva. Nos mandan a competir con países que están fuertemente subsidiados por sus gobiernos”, explicó el titular de Nazaria. En China, por ejemplo, el Estado acompaña a los exportadores con subsidios directos, beneficios fiscales y logística, mientras que en Argentina —según Hammoud— “pedís un vaso de agua y te dan una anchoa”.
Despidos, informalidad y pérdida de capacidad productiva
La crisis ya tiene un impacto directo en el empleo. El sector perdió miles de puestos de trabajo registrados y existe un fuerte temor a que el ajuste derive en un aumento del empleo informal. Muchas fábricas operan muy por debajo de su capacidad instalada, a la espera de una recuperación que, por ahora, no aparece en el horizonte.
“Este personal está altamente capacitado, tecnificado, con años de experiencia. Si se quedan sin trabajo, no van a conseguir empleo en el rubro”, advirtió Hammoud. En ese sentido, alertó sobre un fenómeno preocupante: la expulsión de trabajadores calificados hacia empleos precarios y de bajos ingresos, completamente ajenos a su formación.
Comparaciones con crisis anteriores
Hammoud contextualizó la situación actual en relación con otros períodos críticos. Recordó que durante el gobierno de Mauricio Macri también atravesó una quiebra y debió reducir drásticamente su estructura productiva. Sin embargo, estableció una diferencia clave con el presente.
“En 2018 hubo un proceso de desindustrialización muy fuerte, pero fue más lento. Ahora, con este gobierno, la destrucción de la industria comenzó de entrada”, afirmó. Desde su mirada, la orientación económica actual no contempla la defensa del entramado productivo nacional.
Un futuro incierto
Las perspectivas, según el empresario, son poco alentadoras. “Con este gobierno es imposible revertir la situación porque son antiindustria y no está en sus planes”, sostuvo. Incluso reclamó mayor claridad por parte del Ejecutivo: “Lo mejor sería que el gobierno se sincerara para que la industria se vaya preparando”.
El sector del calzado, además, enfrenta una paradoja estructural. Argentina cuenta con uno de los mejores cueros del mundo, materia prima clave para la fabricación de calzado de calidad. Sin embargo, Hammoud advirtió: “No sabemos dónde están esos cueros, porque a nosotros no nos llegan”.
Una industria en peligro
La crisis del calzado no es solo un problema sectorial: pone en juego miles de empleos, saberes productivos construidos durante décadas y un entramado industrial que sostiene economías regionales. La advertencia de los empresarios es clara: sin políticas que protejan el mercado interno y equilibren la competencia, la industria nacional del calzado corre el riesgo de desaparecer.

