La Sombra del Hambre: Se Multiplican las «Milanesas» de Papel Higiénico y Cartón por la Crisis Económica
La crisis económica y la pérdida de poder adquisitivo han llevado a un alarmante fenómeno social en el país: el auge de la venta y el consumo de sucedáneos alimenticios elaborados con materiales no aptos, como papel higiénico prensado y cartón triturado. Casos confirmados de decomisos de estas «milanesas de papel» en el Norte Argentino, sumados a reportes en redes sociales de diversas provincias, confirman una tendencia que revela la desesperación por acceder a proteínas de bajo costo en medio de una escalada inflacionaria que pulveriza el salario.
El Triste Auge del Fraude Alimentario
Lo que inicialmente pareció ser un hecho insólito y aislado en la localidad de Monte Quemado, en el norte argentino, se ha consolidado como un indicador desolador de la profundidad de la crisis económica. La venta masiva de supuestas milanesas elaboradas con una mezcla de papel higiénico prensado, cartón triturado, ligadas con huevo y rebozadas con pan rallado, ya no es una anécdota, sino una preocupante tendencia confirmada.
El último y más resonante caso ocurrió recientemente en Loreto, durante la celebración de las fiestas patronales de la Virgen. Personal de Bromatología municipal intervino y logró decomisar nueve bultos de estas preparaciones, identificadas popularmente como «milanesas Trico». El producto era vendido por un puestero proveniente de Tucumán, Juan del Jesús Sosa. Este incidente marcó el segundo caso confirmado de este tipo de fraude alimentario en la misma provincia en un lapso menor a cinco meses.
Las autoridades de control bromatológico están en alerta, ya que este tipo de preparación no solo constituye un fraude al consumidor, sino que representa un riesgo sanitario grave. El papel y el cartón no solo carecen de valor nutricional, sino que pueden contener químicos, tintas y adhesivos potencialmente tóxicos para el consumo humano.
La Cruda Economía Detrás de la Elección
El motivo principal que impulsa la demanda de estos productos no es otro que la dolorosa realidad económica. La comparación de precios entre una milanesa genuina y su versión fraudulenta es elocuente.
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Precio de la Milanesa Falsa: Según las declaraciones informales de los puesteros a fuentes policiales consultadas, estas «milanesas» se comercializan a precios de entre $2000 y $3000 el kilo en ferias y puestos ambulantes.
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Precio de la Milanesa Genuina: En el mismo contexto de ferias y mercados populares, el kilo de milanesa de carne vacuna o incluso de pollo supera los $7000, llegando a cifras mucho mayores en carnicerías y supermercados establecidos.
La diferencia de más del 100% en el costo final se convierte en el factor determinante para familias que luchan por llevar algo «parecido a la carne» a su mesa en un contexto donde la Canasta Básica Alimentaria ha registrado incrementos interanuales que superan ampliamente los índices inflacionarios promedio, afectando directamente la ingesta de proteínas.
«La gente las compra igual porque salen mucho más baratas que las de carne», es la frase recurrente que se escucha en el circuito informal de ventas, según coinciden fuentes policiales que investigan estos casos. Esto subraya la desesperación de amplios sectores de la población que están priorizando la cantidad y la apariencia sobre la calidad y la seguridad nutricional.
Expansión y Alarmas en las Redes Sociales
Si bien los casos de decomiso confirmados con intervención de Bromatología se han concentrado hasta ahora en el «norte profundo» (Monte Quemado, Loreto y otras localidades de provincias del NOA), el fenómeno parece estar expandiéndose a centros urbanos y otras regiones del país.
En plataformas digitales y redes sociales, la circulación de videos y testimonios se ha incrementado durante 2025. Usuarios de Córdoba, Salta y el Conurbano Bonaerense han compartido sus experiencias, asegurando haber adquirido «milanesas sospechosamente baratas» en ferias barriales y puestos callejeros, con una textura y sabor que no se corresponde con la carne, sino más bien con una pasta de baja densidad y alto contenido de rebozado.
El fenómeno de la adulteración alimentaria no es nuevo en épocas de crisis, pero el uso de materiales tan impropios como el papel higiénico y el cartón marca un nuevo y sombrío umbral en la precariedad alimentaria. La situación exige una respuesta coordinada no solo de las autoridades de control bromatológico para asegurar la salud pública, sino también del ámbito económico y social para abordar las causas profundas que obligan a los consumidores a aceptar estos riesgos por un ahorro de unos pocos pesos.
La Milanesa, plato icónico de la gastronomía argentina y símbolo de la comida familiar, se ha transformado así en el triste emblema de la desigualdad y la urgencia económica, donde el alimento de papel reemplaza al de carne, poniendo en jaque la nutrición y la salud de los sectores más vulnerables.

