Lali Espósito denunció presiones del entorno de Javier Milei para no nombrarlo
La cantante reveló que un allegado al Presidente se contactó con su representante. También trascendió la eliminación de publicaciones en redes y directivas de veto en medios públicos.
La cantante y actriz Lali Espósito reveló públicamente que recibió presiones provenientes del círculo íntimo del presidente Javier Milei. Según detalló la artista en recientes declaraciones, una persona de extrema cercanía al mandatario nacional se comunicó directamente con su representante con el objetivo de pedirle que deje de hacer menciones y referencias hacia la figura presidencial durante sus apariciones públicas e intervenciones artísticas.
«Una persona muy cercana a Milei le escribió a mi manager para que deje de nombrarlo y hacer referencias hacia él», afirmó la cantautora al dar a conocer este nuevo episodio en la tensa relación que mantiene con el oficialismo. Esta revelación se suma a una serie de situaciones que la artista y su entorno interpretan como un mecanismo continuo de hostigamiento y persecución hacia las voces críticas dentro del colectivo cultural.
En el marco de este conflicto, trascendió que el Presidente optó por eliminar de su cuenta oficial en la red social X la totalidad de los mensajes y publicaciones descalificatorias que había emitido anteriormente contra la cantante. De acuerdo con distintas versiones del ámbito jurídico, la decisión de remover dichos posteos respondería a una estrategia preventiva orientada a evitar complicaciones ante eventuales acciones legales.
Asimismo, la controversia salpica a los medios de comunicación estatales, donde habrían existido directivas internas dictadas a mediados de año para prohibir la mención o difusión de material relacionado con la artista en la grilla de la Televisión Pública. Esta medida de restricción se contrapone con episodios previos, como las acusaciones vertidas por el community manager oficialista Iñaki Gutiérrez, quien llegó a calificar a la artista de «delincuente» sin aportar pruebas ni sustento normativo.
El hecho vuelve a poner en el centro del debate público los límites del discurso gubernamental en materia de libertad de expresión y tolerancia hacia la disidencia cultural. Mientras el Ejecutivo pregona públicamente un discurso de libertad, diversos sectores del ambiente artístico e institucional advierten sobre el uso de presiones informales, señalamientos y veto en medios estatales contra figuras críticas de la gestión nacional.

