Luciana Delabarba: el crudo relato de una goleadora proscripta y su lucha personal
lubes no me podían contratar. El problema fue que yo lo hablé y aparentemente eso no gustó, porque hay cosas que no se pueden decir estando en mi lugar», sentenció la basquetbolista. Esta situación derivó en graves consecuencias para su salud mental: Delabarba confesó haber sufrido cuadros de ansiedad, pensamientos catastróficos e insomnio. Incluso reveló haber recibido mensajes intimidatorios que incluían la dirección de su domicilio particular.
La exigencia del alto rendimiento y la salud Delabarba también abordó una problemática recurrente pero pocas veces visibilizada en la élite deportiva: los trastornos alimenticios. Confesó haber padecido bulimia durante su adolescencia debido a la presión por el rendimiento físico. «Llegué a eso por consejos de alimentación de gente no capacitada», advirtió, separando su afección de una cuestión de imagen para centrarlo en la mala praxis de quienes rodean a los deportistas jóvenes.
Identidad, género y el legado de Maradona Pese a las adversidades, la jugadora reafirmó su pasión por el deporte que eligió desde el primer día. Como referente, asume con responsabilidad su rol ante otras mujeres: «Con las injusticias que pasan, no me puedo quedar callada. Entonces, hay que tomar eso y decir ‘lo hago y me expongo'».
Finalmente, Luciana encontró un espejo en su máximo ídolo deportivo, Diego Armando Maradona. Fanática del «Diez» desde pequeña, asegura que se inspira en todo lo que él transmitía para replicar esa rebeldía y autenticidad en su propio deporte, convencida de que el cariño que recibe del público es el motor para seguir adelante frente a cualquier intento de silenciamiento.


