Máximo Kirchner ratificó el liderazgo de Cristina ante la interna del peronismo
En un acto en la provincia de Santa Fe, el diputado nacional defendió la conducción de la exmandataria y cuestionó a los sectores del Partido Justicialista que buscan una renovación sin su figura. Además, vinculó el superávit energético actual con las políticas de soberanía impulsadas durante las gestiones kirchneristas.
El clima político dentro del peronismo sumó un nuevo capítulo de alta tensión tras la intervención de Máximo Kirchner en territorio santafesino. Frente a un auditorio integrado por legisladores, referentes provinciales y dirigentes como Agustín Rossi y Germán Martínez, el líder de La Cámpora dejó en claro que la conducción estratégica del movimiento sigue bajo el mando de Cristina Kirchner, a quien definió como su única jefa política.
Durante su discurso, Kirchner lanzó duras críticas hacia los sectores internos que han tomado distancia de la exvicepresidenta, quien se encuentra detenida desde el pasado mes de junio. El legislador comparó la actitud de ciertos compañeros de espacio con la indiferencia sufrida por Juan Domingo Perón durante sus años de persecución, sugiriendo que la falta de solidaridad y lealtad pone en jaque la identidad misma del movimiento nacional justicialista.
La defensa de la soberanía energética
Uno de los puntos centrales de la exposición de Kirchner fue la reivindicación de las políticas económicas del kirchnerismo como base del alivio fiscal que experimenta el país actualmente. El diputado sostuvo que el superávit energético y el desarrollo de Vaca Muerta no son hechos fortuitos, sino el resultado directo de la recuperación de YPF y de obras de infraestructura financiadas, en parte, por el aporte solidario a las grandes fortunas.
«El peronismo tiene la obligación ética y política de proteger a sus líderes cuando se encuentran bajo asedio judicial», sentenció Kirchner, vinculando la situación procesal de su madre con un intento de disciplinamiento hacia el conjunto de los trabajadores. En ese sentido, subrayó que el liderazgo político de Cristina Kirchner trasciende las contiendas electorales y se asienta en un reconocimiento genuino de las bases que otros sectores no han logrado consolidar.
El tablero bonaerense y la unidad programática
El acto en Santa Fe se llevó a cabo apenas un día después de que Axel Kicillof asumiera la presidencia del PJ en la provincia de Buenos Aires. Este movimiento es leído en el arco político como un desafío a la hegemonía que La Cámpora mantiene en la estructura partidaria bonaerense. Sin embargo, Máximo Kirchner evitó la confrontación directa con el gobernador, aunque marcó una frontera clara respecto a la verticalidad necesaria dentro del espacio.
Finalmente, el legislador llamó a la unidad sobre la base de un programa político sólido que resguarde los derechos sociales adquiridos frente a las reformas laborales vigentes. Kirchner cerró su intervención reafirmando que el movimiento no puede permitirse «jubilaciones anticipadas» de sus cuadros más experimentados, marcando la cancha para lo que será la disputa por el control territorial y legislativo en los meses venideros.

