La presencia del USS George Washington se da en el marco del ejercicio internacional Southern Seas 2024. Durante su estadía en aguas del Atlántico y Pacifico Sur, el portaaviones participará en ejercicios y actividades combinadas con fuerzas militares y navales de Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Perú y Uruguay.
El barco de propulsión nuclear llega a aguas argentinas.
La llegada del portaaviones había sido confirmada en febrero por el Gobierno de Joe Biden, en una señal de fuerte apoyo a la gestión de Milei, que se materializó hace exactamente un mes durante el encuentro que el presidente argentino mantuvo en Ushuaia con la comandante del Comando Sur de los Estados Unidos, Laura Richardson.
Es, en rigor, se trata de una señal diplomática concreta de la ofensiva de los Estados Unidos para contener el avance de China en Latinoamérica y, a la vez, una reformulación de las relaciones en el plano militar con la Argentina después de más de casi dos décadas de cortocircuitos.
Uno de los puntos más importantes del ejercicio conjunto será el paso de los aviones navales Super Étendard por la cubierta del George Washington. Para las aeronaves argentinas, las mismas que participaron con éxito en la guerra en las islas Malvinas en los ataques al destructor Sheffield y al portaaviones ligero Invincible de la Royal Navy, se traduce en una oportunidad única de poder ejercitar maniobras en un portaaviones.
Javier Milei junto a Laura Richardson.
En 1988, con el pase a reserva del portaaviones ARA «25 de Mayo», los pilotos argentinos dejaron de tener un buque de referencia para este tipo de maniobras en altamar, razón por la cual en 1990 se puso en marcha el acuerdo de entrenamiento conjunto con la marina norteamericana, denominado Gaucho-Gringo, que no solo permitió mantener las buenas relaciones con las fuerzas armadas de EE.UU., sino que favoreció la profesionalización de los medios aéreos nacionales.
La aeronaves veteranas de Malvinas fueron las de matrícula 3-A-202 y 3-A-203, esta última perdida en 1996, por lo que la primera se encuentra preservada por su valor histórico. Este modelo tan importante en la Guerra de Malvinas tiene dos unidades Super Étendard Modernise de la Armada Argentina bajo tareas de reparación para recibir al portaaviones americano.
Ambos aviones fueron adquiridos en 2018 a Francia, bajo el frustrado plan de rearme de las Fuerzas Armadas del Gobierno de Mauricio Macri. Según trascendió, los Super Etendard Modernise de matrícula 31 y 44 son los que mayor cantidad de pruebas se encuentran realizando de cara al recibimiento de la comitiva de los Estados Unidos.
La vuelta al servicio de los aviones se dará una vez que se concluyan las reparaciones de los cartuchos para los asientos eyectables. Las unidades, durante este proceso, se encuentran sometidas a inspecciones periódicas y trabajos de sostenimiento y mantenimiento, con el objetivo de que se encuentren en condiciones de operar normalmente.
El portaviones USS George Washington que visitará Argentina para ejercicios conjuntos. Foto: Archivo.
Estos aviones tienen una envergadura de 9,60 metros, 14,31 metros de largo y una altura de 3,85 metros y 3,50 metros de trocha. Además cuenta con una velocidad máxima de 1605,24 kilómetros por hora, lo que representa 1,3 Mach, la velocidad del sonido.
Pero, además, la Armada Argentina trabaja en la puesta a punto de dos helicópteros Sea King para incrementar el número de unidades disponibles para operar desde el portaaviones durante los ejercicios conjuntos, ya que por el momento solo se encuentran en servicio los Sea King matriculas 2-H-244 y 2-H-245 que actualmente prestan servicio a bordo del rompehielos ARA Almirante Irizar.
Una de las joyas de la US Navy
El Nimitz USS George Washington partió el 25 de abril de Norfolk con el Carrier Strike Group (CSG) 10 y el Carrier Air Wing (CVW) 7 embarcados. Está considerado una de las joyas de la fuerza naval de Estados Unidos y es conocido por ser el aeródromo más adaptable y con mayor capacidad de supervivencia del mundo, según consigna Zona Militar.
Botado el 21 de julio de 1990 y asignado el 4 de julio de 1992, es el sexto portaviones nuclear de la clase Nimitz en entrar en servicio para la Marina de los Estados Unidos.
La tarea del portaaviones es apoyar y dirigir aeronaves que intervienen en ataques contra blancos aéreos, navales y terrestres que pongan en peligro la libre circulación marítima, y lleva a cabo operaciones continuas para proyectar poder en respaldo de las fuerzas de los Estados Unidos.
Tiene una eslora de 333 metros, 78 de manga y mide 74 metros de alto en su superestructura, y el símbolo de clasificación de casco CVN significa Aircraft Carrier (portaaviones), mientras que «N» es la designación para Nuclear-Powered (propulsión nuclear).