Paz asume en Bolivia y promete el fin del aislamiento ideológico
El nuevo presidente, Rodrigo Paz Pereira, inauguró una nueva era política tras 20 años de hegemonía del MAS y se impuso con un discurso de apertura total al mundo. Durante su investidura, el mandatario hizo un duro diagnóstico de la crisis económica heredada y cargó con severidad contra sus predecesores, Evo Morales y Luis Arce, a quienes les preguntó de manera desafiante: «¿Dónde están el gas y el litio?».
Bolivia amaneció este sábado con un nuevo panorama político y un mensaje que busca cambiar radicalmente el rumbo del país. Rodrigo Paz Pereira, el flamante presidente que triunfó en el histórico balotaje de octubre, juró su cargo y pronunció un discurso que marcó el fin de dos décadas de gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS). El nuevo jefe de Estado, perteneciente al Partido Demócrata Cristiano (PDC), prometió un giro pragmático y categórico en la política exterior y económica, proclamando ante la Plaza Murillo de La Paz que su país «vuelve al mundo y el mundo vuelve a Bolivia».
La ceremonia de investidura, que contó con una nutrida presencia de líderes regionales como Javier Milei (Argentina), Gabriel Boric (Chile), Yamandú Orsi (Uruguay) y Santiago Peña (Paraguay), simbolizó de manera ineludible este cambio de alineamiento. La asistencia de mandatarios de diversas corrientes ideológicas subraya la voluntad de Paz Pereira de superar las divisiones de la política regional. El presidente argentino, Javier Milei, incluso recibió una ovación espontánea por parte de los legisladores bolivianos presentes.
Un país «quebrado» y la embestida contra el MAS
El momento más contundente del discurso inaugural fue el diagnóstico lapidario de la herencia recibida. Paz Pereira no escatimó en adjetivos, describiendo la situación como «la peor crisis de las últimas cuatro décadas» y señalando que las gestiones anteriores «nos dejan un país quebrado, cansado y dividido, endeudado moral y materialmente».
En un acto de alta tensión política, el nuevo mandatario interpeló directamente a los expresidentes Evo Morales y Luis Arce, quienes se mantuvieron en el poder por casi 20 años: «Evo, ¿dónde está el litio? Arce, ¿dónde está el litio, el gas?», lanzó, en referencia a la prometida bonanza de los recursos naturales que nunca se materializó para el beneficio pleno del pueblo, en el contexto actual de escasez de dólares y combustibles. Advirtió, además, que la deuda boliviana ascendería a los 40.000 millones de dólares y sentenció: «Nos traicionaron, y la traición se paga en Bolivia».
El mensaje fue claro: la ideología del socialismo del siglo XXI ha fracasado en el país. «La ideología no te da de comer», afirmó Paz, subrayando que lo esencial para el desarrollo es «el empleo, la producción y el respeto a la ley».
El modelo económico: «Capitalismo para todos»
El eje central del plan de gobierno de Rodrigo Paz es el concepto de «capitalismo para todos», una propuesta que busca distanciarse de los modelos neoliberales extremos, pero que abraza con firmeza la lógica de mercado, la producción y la inversión privada. El presidente electo prometió una serie de medidas enfocadas en la reactivación económica, incluyendo la provisión de créditos baratos para emprendedores y rebajas arancelarias para la importación de tecnología y vehículos.
Este modelo representa un quiebre con la histórica dependencia del Estado que caracterizó a los gobiernos del MAS, donde, según el nuevo mandatario, «se acabó la época de vivir del Estado». Paz Pereira busca atraer inversiones mediante la garantía de la seguridad jurídica y la apertura comercial, entendiendo que la mayoría de la economía boliviana es informal y necesita incentivos para su formalización.
El retorno de Bolivia a la escena global
El juramento de Rodrigo Paz no solo marca un cambio interno, sino también una profunda redefinición de la política exterior boliviana. El país, que bajo la gestión de Luis Arce y Evo Morales mantuvo una línea fuertemente alineada con los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), ahora mira hacia Occidente.
Días antes de su asunción, Paz viajó a Estados Unidos para reunirse con organismos multilaterales y con funcionarios de la administración de Donald Trump, buscando asegurar la provisión de combustibles y el flujo de dólares necesarios para estabilizar la economía. El encuentro con el secretario de Estado, Marco Rubio, fue catalogado como el inicio de una «nueva etapa» en los lazos bilaterales, que estuvieron rotos desde 2008. Recientemente, Bolivia fue expulsada de la ALBA tras calificar de «antidemocráticos» a Cuba, Venezuela y Nicaragua, lo que subraya la determinación del nuevo gobierno de poner fin al «aislamiento ideológico» y establecer una política exterior más pragmática y equilibrada con Estados Unidos, China y Europa.
Paz Pereira, hijo del expresidente Jaime Paz Zamora, asume con el desafío de gobernar con un parlamento fragmentado, lo que exigirá grandes capacidades de negociación. Sin embargo, su promesa de un tiempo nuevo de «libertad y responsabilidad» ha sido el motor de un cambio histórico en el corazón de Sudamérica.

