Suba inminente en el surtidor: El gobierno dispuso un nuevo aumento en los precios de los biocombustibles
La Secretaría de Energía oficializó un nuevo aumento en los precios de los biocombustibles —bioetanol y biodiésel— a través de las resoluciones 443 y 445 publicadas en el Boletín Oficial. Esta actualización, que busca corregir «distorsiones» y «desfasajes» de costos, impactará directamente en el precio final de la nafta y el gasoil en los surtidores, que ya vienen de un aumento previo por la actualización de impuestos a principios de mes.
El nuevo ajuste en los costos de los combustibles
El Gobierno Nacional, mediante la Secretaría de Energía, ha dispuesto un nuevo ajuste en el costo de los biocombustibles, una medida que se suma a la reciente actualización impositiva de principios de noviembre y que tendrá un efecto directo en el bolsillo de los consumidores. La decisión, firmada por María Carmen Tettamanti, titular de la Secretaría, establece nuevos precios de adquisición para el biodiésel y el bioetanol, los componentes utilizados para cortar el combustible fósil que se vende al público.
Las resoluciones 443 y 445 detallan los nuevos valores que rigen a partir de esta semana:
- Bioetanol (caña de azúcar): El precio de referencia asciende a $918,025 por litro.
- Bioetanol (maíz): El valor se fija en $841,394 por litro.
- Biodiésel: La tonelada se incrementa a $1.688.961.
Justificación y el impacto en el surtidor
Según las resoluciones publicadas, el objetivo de estos incrementos es «subsanar los desfasajes resultantes de su implementación y los costos reales de elaboración de los productos». Además, se utiliza como justificación la necesidad de evitar que el precio de los biocombustibles genere «distorsiones» en el costo final de los combustibles en el surtidor.
El impacto de esta medida en el precio final al público es prácticamente inevitable. En Argentina, la nafta lleva un corte obligatorio de bioetanol, mientras que el gasoil se mezcla con biodiésel, en ambos casos, en una proporción del 5%. Al aumentar el costo del insumo, la cadena de comercialización traslada ese incremento al precio que paga el consumidor final.
Este nuevo incremento se produce en un contexto de retracción del mercado. Según datos de la propia Secretaría de Energía, la venta de combustibles al público ya experimentó dos retrocesos consecutivos, con una caída del 3,1% en septiembre respecto a agosto, y una baja del 2,9% en el mes anterior. La persistente suba de precios y la caída en el consumo marcan un panorama complejo para el sector energético.
El panorama económico y energético
El esquema de precios de los biocombustibles en Argentina es un factor crucial en la matriz energética y económica del país. Los constantes ajustes buscan, por un lado, mantener la rentabilidad de los productores de bioetanol y biodiésel (basados en caña de azúcar, maíz y soja), y por otro, evitar un desacople que podría generar presiones de costos en el mercado de combustibles líquidos.
Sin embargo, el efecto inmediato de estas regulaciones ha sido una presión alcista sobre los precios en el surtidor, lo que impacta en la logística y el transporte, y por ende, en el costo de bienes y servicios. Los analistas del sector anticipan que el nuevo ajuste de precios de los biocombustibles se traducirá en un incremento en los próximos días, sumando una nueva preocupación al índice inflacionario.

