Tamara Paganini reveló un insólito pedido de una expareja en la intimidad y desmintió su romance con el Potro Rodrigo
Tamara Paganini volvió a acaparar la atención de la audiencia al abrir las puertas de su vida privada durante su reciente participación en el programa PH: Podemos Hablar, emitido por Telefe. En un distendido mano a mano con el conductor Andy Kusnetzoff y las invitadas Analía Franchin y Pamela David, la exintegrante de la primera edición de Gran Hermano sorprendió al relatar una experiencia íntima que comenzó con un profundo rechazo y terminó convirtiéndose en una vivencia placentera y reveladora para su vida personal.
La conversación sobre límites, preferencias y hábitos en la pareja se inició cuando Paganini comentó que no le generan aversión ciertas zonas del cuerpo como las rodillas o la cara interna de los codos. Luego de que Franchin remarcará la importancia de la higiene en los pliegues corporales, la mediática fue contundente sobre sus exigencias: «Yo no cojo si no estás bañado», aseguró, dejando en claro que la limpieza es un requisito excluyente. Bajo esa premisa, confesó que no tendría inconveniente en lamer una axila siempre y cuando la otra persona estuviese recién salida de la ducha.
El momento de mayor sorpresa llegó cuando abordaron el gusto por los pies, una parte de la anatomía que Paganini definió como la que menos le agrada. Pese a esa aversión previa, la mediática recordó el vínculo con una expareja que insistía sistemáticamente en practicarle sexo oral en esa zona concreta. «No veía de qué manera yo me iba a calentar con el chabón», rememoró sobre la incredulidad que le provocaba la propuesta en un principio.
Finalmente, tras reiterados pedidos, accedió a probar la experiencia y el resultado superó todas sus expectativas. Ante la consulta de Kusnetzoff sobre la efectividad del encuentro, Paganini fue categórica: «Me encantó». Si bien aclaró ante la pregunta de Franchin que no alcanzó el orgasmo únicamente a través de esa práctica, admitió la fascinación y el asombro que le produjo la situación: «Decía: ‘No puedo creer lo que está pasando’», concluyó sobre cómo derribó un prejuicio personal en el plano íntimo.
En otro tramo de la entrevista, Andy Kusnetzoff la indagó sobre los históricos rumores que la vincularon sentimentalmente con el recordado cantante de cuarteto Rodrigo «El Potro» Bueno. Paganini desmintió de forma categórica cualquier tipo de noviazgo con el músico fallecido en el año 2000: «No, no. La verdad que como que eso lo inventaron», afirmó al explicar el origen de las fotografías que circularon durante décadas en los medios de comunicación.
Según detalló la ex Gran Hermano, el encuentro se produjo antes de su salto a la fama televisiva, cuando trabajaba como telefonista en un programa de Canal Trece conducido por Gastón «Pelufo» Recondo. Fanática del cuartetero desde la época en que lució el cabello largo, Paganini asistió al estudio tras el aviso de su novio de entonces. La producción la ubicó detrás del artista en la tribuna y, durante los cortes comerciales, ella aprovechó para interactuar con él alabando sus pestañas y pidiéndole entre risas que la acariciara con ellas.
Al finalizar la emisión del ciclo, las telefonistas solían bailar en el estudio. Paganini contó que se ubicó al fondo para evitar celos de su pareja, pero Rodrigo cruzó la pista, la buscó y la llevó a bailar frente a todos. «Me separé de mi novio porque me vio bailando con Rodrigo entre todas», reveló sobre la consecuencia inmediata de esa escena. Días después se reencontraron en un boliche donde les tomaron las fotos virales, e incluso el cantante solicitó su número a la producción y pidió que le alcanzaran un premio al hotel, gesto que ella rechazó para no quedar supeditada a sus exigencias.

