Tensión en Olivos: extienden los controles de seguridad a los alimentos de las mascotas de Milei

Tras denuncias por filtraciones y sospechas de envenenamiento, se profundizaron los protocolos en la residencia oficial. Mario Suli probará la ración de los canes y efectivos militares asumirán el control total del servicio en reemplazo de empleados civiles.

Un nuevo capítulo en el esquema de seguridad de la Quinta Presidencial de Olivos se desplegó en medio de un fuerte hermetismo y versiones sobre supuesto espionaje interno. La administración nacional decidió extender los protocolos de control alimentario hacia la ración de las mascotas del presidente Javier Milei, en una medida destinada a prevenir eventuales atentados o maniobras de envenenamiento

La tarea de inspección previa estará a cargo de Mario Suli, colaborador de máxima confianza del jefe de Estado y figura habitual en su entorno más cercano, a quien suele vérselo acompañándolo de gorra y barba. Suli, vinculado a la comunidad judía ortodoxa Jabad Lubavitch, ya venía cumpliendo la función de «degustador oficial» para certificar que la comida destinada al mandatario fuera segura. Ahora, según trascendió desde el entorno de la residencia, esa misma verificación preventiva se aplicará sobre el alimento que consumen los perros presidenciales.

Esta decisión se enmarca en la creciente tensión acumulada durante las últimas 48 horas en la sede del Poder Ejecutivo. El propio Presidente denunció que personal civil que trabajaba en el lugar realizaba filtraciones periódicas de información privada y que incluso existían irregularidades con la apropiación de insumos alimenticios dentro del predio. Fuertes versiones surgidas del predio de Olivos apuntan a que fue el propio Suli quien alertó a Milei sobre la presunta existencia de maniobras de inteligencia interna y anomalías con las provisiones.

El desenlace inmediato de esta crisis derivó en la desvinculación drástica de 12 trabajadores civiles que prestaban tareas en las áreas de cocina, mozos y limpieza. A estos empleados se los responsabiliza directamente por el escape de datos reservados hacia el exterior y por la presunta intoxicación sufrida días atrás por uno de los canes del jefe de Estado. En tanto, se resolvió que el resto del personal civil que desempeñaba tareas operativas en la quinta sea reubicado en las instalaciones de la Casa Rosada.

Con la salida del plantel histórico de la residencia, la Intendencia de la Quinta de Olivos pasó a estar militarizada en su totalidad. Desde este momento, la preparación de alimentos, la limpieza de las dependencias y la atención del servicio cotidiano estarán a cargo exclusivamente de efectivos pertenecientes a las Fuerzas Armadas.