Villarruel reafirma soberanía sobre Malvinas y profundiza la grieta interna en el Gobierno

La vicepresidenta sostuvo que los isleños no deben ser parte de la discusión bilateral con el Reino Unido y arremetió contra funcionarios de la gestión de Javier Milei al calificarlos como integrantes de la «casta política» tras la misa en Luján.


La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, volvió a posicionarse en el centro de la escena política con definiciones tajantes que impactan tanto en la política exterior argentina como en el equilibrio interno de la administración libertaria. A través de sus redes sociales y declaraciones televisivas, la titular del Senado fijó una postura intransigente sobre la cuestión Malvinas y marcó una distancia crítica respecto a los funcionarios del Poder Ejecutivo.

Respecto al conflicto con el Reino Unido, Villarruel fue enfática al sostener que la discusión sobre la soberanía debe ser estrictamente entre Estados, excluyendo cualquier participación de los habitantes de las islas en la mesa de negociaciones. «Los kelpers no son parte de la discusión. Son ingleses que viven en territorio argentino», sentenció la vicepresidenta en su cuenta de X (ex Twitter).

La controversia escaló cuando, ante el planteo de un usuario sobre la identidad de los habitantes del archipiélago, Villarruel respondió sin titubeos: «Si se sienten ingleses que vuelvan a los miles de kilómetros donde está su país». Esta postura refuerza la tesis histórica de la Argentina sobre la «población implantada» tras la ocupación de 1833, invalidando el referéndum de 2013 en el que los isleños votaron por permanecer bajo la administración de Londres. El debate cobró nueva relevancia tras filtraciones periodísticas que sugieren un posible cambio de postura de Estados Unidos respecto al apoyo histórico que brinda a los británicos en el diferendo.

 

Victoria Villarruel, tras la filtración de Reuters sobre las Islas Malvinas: Que los ingleses vuelvan a su paísTensión en el Gabinete y críticas a la «casta»

En paralelo a la agenda diplomática, Villarruel sumó un nuevo capítulo a la interna del Gobierno. Luego de su ausencia en la misa homenaje al papa Francisco realizada en la Basílica de Luján —donde inicialmente se adujo un conflicto de protocolo por su lugar en la ceremonia—, la vicepresidenta eligió un argumento político para justificar su faltazo.

En declaraciones televisivas, Villarruel fue lapidaria al referirse a la concurrencia del evento, que incluyó a figuras de la oposición como Axel Kicillof y a miembros destacados del propio Gabinete de Javier Milei, como el vocero Manuel Adorni. «Me pareció que la ceremonia tenía un contenido que no era el del recuerdo al Papa. Era una ceremonia en la que estaba la casta política, lo peor de la casta política», afirmó con dureza.

Al ser consultada sobre si sus propios compañeros de gestión encuadraban en esa definición, prefirió mantener la ambigüedad, aunque ratificó la coherencia de sus creencias. Esta declaración expone una vez más el complejo vínculo entre la vicepresidenta y el círculo más cercano al presidente Milei, en un contexto donde las diferencias ideológicas y de formas parecen profundizarse.