Margarita Barrientos y la Incógnita Milei: «Hay que Seguir Esperando, Son Nuevitos»
En un contexto de profundo desencanto político y creciente crisis económica, la reconocida dirigente social Margarita Barrientos ha expresado una cautelosa esperanza en el gobierno de Javier Milei. En diálogo con Radio 750, Barrientos describió la relación con La Libertad Avanza como un «noviazgo» incipiente, mientras alertó sobre la dramática situación que obliga a más argentinos a recurrir al cirujeo y a buscar asistencia alimentaria, incluso quienes tienen empleo formal.
La voz de Margarita Barrientos resuena nuevamente en el debate público, esta vez con una mirada particular sobre el incipiente gobierno de Javier Milei y la cruda realidad social que se vive en Argentina. En una entrevista con Tomás Méndez en Radio 750, la fundadora del Comedor Los Piletones ofreció una perspectiva que combina una inusual esperanza hacia la nueva administración con una descripción descarnada de la crisis que empuja a más personas a la vulnerabilidad extrema.
Barrientos comenzó su diálogo con una reflexión sobre el palpable desencanto ciudadano con la política. «Uno se preparaba el día domingo e iba a votar tempranito porque había cierto entusiasmo, y hoy se ha perdido, vas a las escuelas y están vacías», lamentó la dirigente, evidenciando una apatía que contrasta fuertemente con la participación entusiasta de antaño. Este sentimiento de desilusión, según Barrientos, atraviesa a la sociedad en su conjunto, marcando un quiebre en la tradicional relación de los argentinos con la política.
Al ser consultada específicamente sobre su visión del actual gobierno, Barrientos sorprendió con una analogía que denota cautela y una oportunidad, al menos por ahora. «Yo creo que a La Libertad Avanza no la conocemos, estamos noviando, como dicen los abuelos», afirmó, sugiriendo que es prematuro emitir juicios definitivos sobre la gestión de Milei. Esta postura contrasta con la relación histórica y más predecible con el peronismo. «Y a los peronistas uno los conoce desde toda la vida, desde que nacieron, y la gente sigue creyendo. Pero también los castigan. Y con La Libertad Avanza hay que seguir esperando, son nuevitos», agregó, dejando entrever que la inexperiencia de la nueva fuerza política podría ser tanto una debilidad como una ventana a nuevas posibilidades, libres de las cargas del pasado.
Sin embargo, más allá de las expectativas políticas, Barrientos no eludió la compleja realidad económica que atraviesa el país. Con la franqueza que la caracteriza, aseguró que en el último tiempo se ha observado un drástico aumento en la cantidad de personas obligadas a recurrir al «cirujeo» como medio de subsistencia. Lo más alarmante es que esta práctica, antes asociada a la marginalidad extrema, ahora alcanza a sectores impensados. La dirigente social destacó que incluso aquellos que cuentan con un empleo en el sector privado, como los trabajadores de la construcción, se ven forzados a acercarse a los comedores para recibir un plato de comida, debido a que sus salarios no les alcanzan para cubrir las necesidades básicas.
Esta situación pinta un panorama desolador, donde el ajuste económico y la inflación pulverizan el poder adquisitivo de los salarios, empujando a familias enteras, incluso con empleo formal, a depender de la asistencia alimentaria. La esperanza cautelosa de Barrientos en el nuevo gobierno se contrapone con la urgencia de una crisis social que se agrava día a día, planteando un desafío monumental a la administración libertaria. La pregunta de fondo sigue siendo hasta qué punto esta «etapa de noviazgo» podrá ofrecer soluciones concretas a las necesidades más apremiantes de la población vulnerable.

