¡Vergüenza Nacional! Diputados Levantaron Sesión Clave por Gritos y Piñas en el Recinto
Un verdadero papelón se vivió hoy en la Cámara de Diputados. Tras horas de arduas negociaciones y a pesar del «faltazo» de La Libertad Avanza (LLA) y sus aliados, la oposición logró el quórum para debatir proyectos cruciales como el financiamiento para el Hospital Garrahan y las universidades públicas. Sin embargo, la sesión duró un suspiro: Martín Menem, presidente de la Cámara, tuvo que levantar la jornada antes de las 17 horas, en medio de un escándalo de gritos, insultos y peleas entre los propios legisladores. ¡Un bochorno total que dejó sin debate temas urgentes para el país!
El circo comenzó cuando el peronismo de Unión por la Patria (UP), la UCR disidente, Encuentro Federal y la izquierda lograron juntar las 135 bancas necesarias para iniciar el debate, a pesar de que el oficialismo intentó por todos los medios que no se alcanzara el número. El temario era amplio y sensible, incluyendo iniciativas sobre retenciones, husos horarios, pero los platos fuertes eran sin duda el financiamiento universitario, la declaración del Garrahan como hospital de referencia nacional en pediatría de alta complejidad, y la declaración de Emergencia Sanitaria en salud pediátrica y residencias nacionales por dos años.
Cuando la sesión apenas superaba las cuatro horas y media de desarrollo, el hemiciclo se transformó en un ring. Una gresca repentina desató la locura: decenas de diputados se pararon de sus asientos y empezaron a insultarse y forcejear con la sesión todavía en marcha. Legisladores de varios bloques se enfrascaron en el vergonzoso espectáculo. Ante la imposibilidad de contener el caos, Martín Menem no tuvo más remedio que suspender todo.
La ironía es que este papelón terminó beneficiando al Gobierno de Javier Milei. El oficialismo y sus aliados ya habían manifestado su rotundo rechazo a los proyectos sobre universidades y el Garrahan, y amenazaban con un veto presidencial si llegaban a aprobarse. Así, la oposición, que buscaba avanzar con estas iniciativas a toda costa, terminó cayendo en la trampa del propio escándalo interno, dejando en el aire el futuro de dos pilares fundamentales: la salud pública y la educación. Una jornada para el olvido que evidencia la profunda crisis política y la falta de seriedad en el Congreso.

