Controversia en Defensa: Argentina Negocia la Adquisición de Fragatas Danesas con Historial de Graves Fallas en Combate

Last Updated: 27 de julio de 2025By

El Gobierno argentino, en el marco de su política de rearme militar, se encuentra en negociaciones avanzadas para adquirir dos fragatas clase Iver Huitfeldt de la Armada Real de Dinamarca, buques que, pese a su modernidad, registraron fallas críticas en sus sistemas de armamento durante una operación real en el Mar Rojo en 2024. La posible compra, que busca reemplazar viejos destructores argentinos, genera interrogantes sobre la idoneidad y el costo de incorporar embarcaciones con antecedentes problemáticos.

Una polémica decisión en materia de defensa se gesta en los despachos del gobierno argentino. El Ministerio de Defensa se encuentra analizando la posible adquisición de dos fragatas clase Iver Huitfeldt de la Armada Real de Dinamarca, buques que han sido objeto de controversia por su desempeño en un escenario de combate real. La confirmación de estas negociaciones la realizó el secretario de Asuntos Internacionales de Defensa, Juan Battaleme, aunque el monto de la operación aún no ha sido divulgado públicamente.

Estas fragatas, que serían destinadas a reemplazar a los obsoletos destructores ARA Hércules y ARA Heroína –fuera de servicio por años de inactividad y falta de mantenimiento–, son un modelo moderno puesto en servicio en 2012. Sin embargo, su historial reciente levanta banderas de alerta. En marzo de 2024, durante una operación internacional en el Mar Rojo, las fragatas danesas «registraron fallas en el sistema de control de fuego, errores en los misiles ESSM y detonaciones prematuras del cañón OTO Melara». Estos inconvenientes llevaron a Dinamarca a «cancelar el plan de modernización técnica de los buques», optando en su lugar por destinarlos a «tareas de patrullaje de largo alcance, con una reducción significativa en sensores y armamento».

 

 

 

A pesar de estos antecedentes, el gobierno de Javier Milei mantiene un firme interés en incorporar estas naves como parte de su estrategia de rearme militar. Dicha estrategia ya incluyó, previamente, la compra de 24 cazas F-16 usados, también a Dinamarca, y la adquisición de vehículos blindados Stryker de fabricación estadounidense.

Las fragatas Iver Huitfeldt poseen características técnicas notables. Cuentan con un desplazamiento de 6.645 toneladas, una eslora de 138,7 metros, una manga de 19,75 m y un calado de 6,45 m. Son capaces de alcanzar una velocidad de hasta 28 nudos y tienen un alcance de 9.000 millas náuticas a velocidad crucero, propulsadas por cuatro motores diésel MTU 8000 M70. Su equipamiento incluye radares Thales SMART-L y APAR, sonar Atlas ASO 94, sistema de vigilancia Terma SCANTER 6000, y la capacidad para operar helicópteros medianos como el MH-60R Seahawk. En cuanto a su armamento, originalmente incorporan un sistema de lanzamiento vertical VLS Mark 41 con misiles SM-2, ESSM y Harpoon Block II, además de cañones, torpedos y un sistema CIWS de defensa cercana. De concretarse la compra, se contempla una «actualización que incluiría misiles NSM y SM-6, además del reemplazo del cañón principal por un Mark 45 de 127 mm».

Según Battaleme, las conversaciones se encuentran en una etapa preliminar, pero la voluntad del Poder Ejecutivo es avanzar con la operación. Esta incorporación es vista por el gobierno libertario como un «gesto hacia las Fuerzas Armadas», una institución que ha sufrido años de presupuesto limitado y la obsolescencia de su flota.

Paralelamente, Argentina aún tiene una deuda pendiente en su capacidad naval: la adquisición de un nuevo submarino para reemplazar al ARA San Juan, hundido trágicamente en 2017. Esta ausencia sigue limitando la capacidad de disuasión y patrullaje de la Armada Argentina en el Atlántico Sur. La decisión final sobre las fragatas danesas será crucial para el futuro de la defensa naval argentina.