Carlos Presti rehabilitó a una proveedora de alimentos denunciada por irregularidades en Defensa

El actual titular de la cartera de Defensa generó un fuerte malestar interno al contratar nuevamente a la empresa State Grid para abastecer a la Armada. La firma había sido apartada por la gestión anterior luego de que una auditoría detectara que entregaba un 25% menos de la mercadería facturada.

Controversia en las Fuerzas Armadas por el regreso de una proveedora cuestionada

La interna dentro del Ministerio de Defensa sumó un nuevo capítulo de tensión tras la decisión de Carlos Presti de reincorporar a la empresa State Grid como proveedora de alimentos para la Armada. La medida resulta llamativa dado que la firma había sido dada de baja por el exministro Luis Petri, tras los resultados de una auditoría exhaustiva que encendió alarmas por presunta corrupción.

State Grid, que se presenta en el mercado como una firma dedicada a la fabricación y distribución mayorista de productos esenciales como leche, aceite y yerba, cuenta con un historial complejo dentro de la administración pública. Según fuentes cercanas al Ministerio, la auditoría realizada durante la gestión de Petri reveló que la empresa entregaba sistemáticamente un 25% menos de los alimentos que el Estado efectivamente pagaba. Esta irregularidad, sumada a antecedentes polémicos como el gasto de 200 millones de dólares en postres para el Ejército, había sido motivo suficiente para su exclusión del registro de proveedores.

Vínculos internacionales y cortocircuitos estratégicos

Un dato que añade suspicacias es el vínculo de State Grid Argentina S.A. con la State Grid Corporation of China, la compañía de transmisión eléctrica más grande del mundo. En un contexto donde la gestión de Javier Milei ha buscado un alineamiento estrecho con los Estados Unidos en materia de defensa, la rehabilitación de una firma ligada a capitales estatales chinos genera ruidos no solo administrativos, sino también diplomáticos.

Un clima de descontento en los cuarteles

La contratación de State Grid no es el único frente de tormenta para Presti. El malestar en las fuerzas es palpable y se alimenta de diversos factores económicos y jerárquicos. Uno de los puntos más críticos es el reciente «decreto a medida» que permite a Presti ejercer su cargo ministerial sin abandonar su rango de Teniente General. Esta decisión le permite percibir un salario que, según denuncian desde la Armada, duplica al de un almirante, rompiendo la paridad histórica y la pirámide de mandos.

A este privilegio se suma una situación social y económica alarmante para el personal subalterno:

  • Obra social en colapso: La disolución de la prestadora médica de las fuerzas ha dejado una deuda de 200 mil millones de pesos, provocando el corte de servicios en hospitales y clínicas de todo el país.

  • Atraso salarial: Tras el abandono del plan de jerarquización salarial iniciado por la gestión anterior, muchos militares han quedado con ingresos por debajo de la línea de pobreza, perdiendo terreno frente a los sueldos de las fuerzas de seguridad.

La decisión de Presti de reincorporar a una proveedora con antecedentes de irregularidades, en medio de un ajuste que golpea directamente el bolsillo y la salud de los uniformados, posiciona al Ministro en un lugar de extrema debilidad política ante sus propios subordinados. Mientras se ahorra en salarios, el control sobre los contratos millonarios de alimentos vuelve a quedar bajo la lupa de la sospecha.