Polémica por la brecha salarial: denuncian haberes por debajo de la línea de pobreza en las Fuerzas Armadas
Mientras el Gobierno nacional avanza en la adquisición de 24 aviones de combate F-16, se filtraron las escalas salariales del personal militar que entrarán en vigencia a fines de 2025. Los haberes de los grados más bajos se encuentran en niveles críticos frente a las dietas de los senadores.
La disparidad de ingresos en el sector público ha vuelto a quedar en el centro del debate tras la difusión de los niveles salariales que percibirán los integrantes de las Fuerzas Armadas (FFAA) a partir del 1 de diciembre de 2025. La denuncia, que cobró relevancia en redes sociales y ámbitos castrenses, pone el foco en la crítica situación de los oficiales y suboficiales jóvenes, cuyos sueldos se sitúan al borde de la línea de pobreza en un contexto de alta inflación.
Según la escala de haberes mensuales prevista para fin de año, un Voluntario de 2da o un Marinero de 2da —el escalafón más bajo de la jerarquía— percibirá un sueldo de 622.720 pesos. Por su parte, un Cabo tendrá un haber de 738.764 pesos, mientras que un Teniente percibirá 927.877 pesos. En la cima de la pirámide, un Teniente General, Almirante o Brigadier General alcanzará un haber de 2.866.115 pesos.
Contraste con el gasto militar y el Poder Legislativo
Esta realidad salarial genera un fuerte contrapunto con las recientes decisiones de gasto del Ministerio de Defensa, conducido por Luis Petri. El Gobierno confirmó la compra de 24 aviones de combate F-16 a Dinamarca, una operación que supera los 300 millones de dólares. Desde sectores internos de las fuerzas, la crítica es tajante: «Con los F-16 no se come», advirtieron fuentes castrenses en relación a la prioridad dada al equipamiento sobre el bienestar del personal.
Asimismo, la indignación se profundiza al comparar estas cifras con los haberes del Poder Legislativo. Actualmente, un senador nacional percibe una dieta que ronda los 10 millones de pesos brutos mensuales, con aumentos automáticos que suelen superar los índices de inflación oficiales. Esta brecha de casi 16 veces entre el salario de un legislador y el de un soldado voluntario ha reavivado las quejas por la falta de una recomposición salarial equitativa para quienes tienen a su cargo la defensa nacional.
Expertos en seguridad advierten que el bajo nivel salarial no solo afecta la moral de las tropas, sino que también dificulta la retención de cuadros técnicos y profesionales dentro de las fuerzas, quienes encuentran en el sector privado o en otras fuerzas de seguridad remuneraciones mucho más competitivas.

