Alarma por la precarización: el empleo informal creció más de un 28% en la última década

El estancamiento del sector privado formal convirtió al trabajo no registrado en la principal vía de inserción laboral en el país. Según datos del Indec, mientras el empleo en blanco se mantuvo casi inalterado, el universo de trabajadores sin aportes ni cobertura social sumó 1,2 millones de personas.

El mercado laboral argentino atraviesa una transformación estructural que profundiza la vulnerabilidad de la clase trabajadora. Según los últimos datos oficiales procesados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la informalidad laboral ha escalado de manera sostenida en los últimos diez años, consolidándose como la única válvula de escape frente a una economía que no logra generar puestos de trabajo de calidad.

Entre el primer trimestre de 2016 y el tercer trimestre de 2025, la cantidad de asalariados no registrados experimentó un salto del 28,7%. En términos nominales, esto significa que el país sumó 1.265.000 trabajadores a la precariedad total, pasando de 4.404.000 a 5.669.000 personas que hoy carecen de aportes jubilatorios, obra social y protección legal.

El contraste con el empleo formal

La gravedad del cuadro se acentúa al observar el comportamiento del empleo registrado en el sector privado. En el mismo lapso de casi diez años, los puestos de trabajo en blanco pasaron de 7.213.000 a 7.272.000. Este incremento de apenas el 0,8% (solo 59.000 nuevos empleos) resulta insignificante frente al crecimiento demográfico y la demanda de la población activa.

Esta parálisis del sector formal ha provocado que el peso de la informalidad sobre el total de los asalariados crezca de forma alarmante. Mientras que en 2016 el 38% de los empleados trabajaba «en negro», para fines de 2025 esa cifra ya alcanza el 44%. Es decir, casi la mitad de los trabajadores asalariados de Argentina se encuentran fuera del sistema.

Sectores más críticos y tendencias preocupantes

La radiografía de la precarización muestra que ciertos rubros de la economía han naturalizado la falta de registro. Los sectores con mayores índices de informalidad son:

  • Servicio doméstico: 70,9% de informalidad.

  • Actividad agropecuaria: 66,1%.

  • Construcción: 55,5%.

No obstante, el dato más sorpresivo surge del análisis del crecimiento porcentual por rubro. La enseñanza privada encabeza la lista de precarización al duplicar su personal no registrado en una década (de 87.000 a 174.000 trabajadores). Le siguen sectores regulados como electricidad, gas y agua, que incrementaron su informalidad en un 93,4%.

En términos de volumen absoluto, los servicios comunitarios y sociales lideran la generación de empleo precario con 192.000 nuevos informales, seguidos de cerca por el comercio (185.000) y los servicios privados de salud (171.000).

Pocas excepciones a la regla

En medio de este panorama sombrío, solo tres sectores lograron reducir, aunque de manera mínima, su cantidad de trabajadores informales: la pesca, la intermediación financiera y el servicio doméstico. Este último, si bien registró una caída del 1,6% en el número de empleados no registrados, continúa siendo, paradójicamente, el rubro con mayor nivel de precariedad de todo el mercado laboral.

Esta tendencia estructural refleja las dificultades de fiscalización, los altos costos no salariales y la falta de incentivos para la registración en un contexto de estancamiento económico prolongado, dejando a millones de argentinos desprotegidos ante cualquier contingencia laboral o de salud.