El Municipio evalúa denunciar penalmente la difusión de una falsa alerta roja

Un video viral con información meteorológica falsa generó alarma en Bahía Blanca. El influencer Heber Lavecchia alegó haber sido hackeado, mientras que el intendente Federico Susbielles advirtió sobre las consecuencias legales de difundir desinformación.

La comunidad de Bahía Blanca se vio envuelta en un clima de incertidumbre y preocupación durante las últimas horas tras la viralización de un video que anunciaba una supuesta «alerta roja» para el 17 de marzo. El contenido, que circuló masivamente por redes sociales y servicios de mensajería, advertía sobre escenarios climáticos extremos, vientos huracanados y teorías conspirativas sobre la manipulación del clima, careciendo de todo sustento técnico y oficial.

El protagonista del video, el influencer uruguayo Heber Lavecchia, salió al cruce de las versiones asegurando que fue víctima de un hackeo. Según su explicación, el contenido fue editado y publicado sin su consentimiento a partir de un fragmento de una transmisión en directo de TikTok que fue manipulado por terceros. Lavecchia intentó desvincularse de la autoría de la alerta, que describía condiciones «terribles» para la región, asegurando que el material final no reflejaba su voluntad ni la información que maneja.

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Ante la magnitud que tomó la noticia y el impacto emocional en una población aún sensible por desastres climáticos previos, el intendente Federico Susbielles se pronunció de manera tajante. Desde el Municipio confirmaron que se está evaluando realizar una denuncia penal por la difusión de información falsa. Las autoridades locales consideran que este tipo de acciones no solo generan una alarma innecesaria, sino que interfieren con los protocolos de emergencia y la tranquilidad pública.

Desde Defensa Civil y el Servicio Meteorológico Nacional recordaron que las advertencias climáticas solo deben ser tomadas de canales oficiales. La recomendación ante la aparición de este tipo de «pronósticos» informales es verificar siempre las fuentes y evitar compartir contenidos que no tengan respaldo institucional. En un contexto donde la desinformación puede circular más rápido que los datos reales, la responsabilidad ciudadana al compartir información resulta clave para evitar el pánico social.