Kicillof en Uruguay: «El campo popular no puede ser tibio ni limitado ante la ultraderecha»
El gobernador bonaerense cumplió una intensa agenda en Montevideo donde se reunió con el presidente Yamandú Orsi y referentes regionales como Fernando Haddad. Kicillof llamó a transformar las estructuras productivas y criticó con dureza la gestión de Javier Milei, a quien acusó de intentar «destruir el Estado».
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, desembarcó este viernes en la República Oriental del Uruguay con un mensaje de fuerte contenido político y regional. En el marco del IV Encuentro “Hay Otra Esperanza”, el mandatario provincial mantuvo reuniones de alto nivel con el presidente uruguayo, Yamandú Orsi, y referentes del progresismo latinoamericano, con el objetivo de consolidar un bloque internacional frente al avance de las expresiones de ultraderecha en la región.
Durante su participación en el panel de cierre de la Red Futuro, bajo la consigna “Resistir, gobernar, transformar y construir horizontes de futuro”, Kicillof fue categórico respecto al rol que deben ocupar los gobiernos populares. “No podemos ser tibios ni limitados: cuando tenemos responsabilidades de gestión, no podemos resignar la vocación de transformación de las estructuras productivas”, sostuvo ante un auditorio que contó con la presencia del exministro de Hacienda de Brasil, Fernando Haddad, y legisladores de Chile, Colombia, Perú y Ecuador.
Críticas a Javier Milei y la «ultraderecha trasnacional»
Uno de los puntos más álgidos del discurso de Kicillof fue su análisis sobre la situación interna de Argentina. El Gobernador describió la etapa actual como «muy difícil» y apuntó directamente contra la figura del presidente Javier Milei. “Se propuso el objetivo de destruir el Estado y cambiar nuestros valores y nuestra cultura, importando teorías extranjeras y aceptando los mandatos de las potencias”, disparó.
Para Kicillof, el fenómeno de Milei no es un hecho aislado, sino que forma parte de una «ultraderecha que es en esencia trasnacional», producto de decisiones tomadas en centros de poder externos. Ante este escenario, propuso que la respuesta del campo popular sea la construcción de una unidad latinoamericana sólida que permita enfrentar estas corrientes con políticas que garanticen el bienestar de los pueblos.
Acuerdos estratégicos y gestión compartida
Más allá del posicionamiento ideológico, la visita de Kicillof tuvo un correlato administrativo y de cooperación concreta. El Gobernador suscribió un convenio con el intendente de Montevideo, Mario Bergara, destinado a fortalecer proyectos de cooperación internacional integrada ante las agencias de ambos países.
Asimismo, se firmó una Carta de Intención para avanzar en un acuerdo específico sobre seguridad alimentaria. El objetivo es promover la cooperación en materia de acceso a la alimentación, comercialización y desarrollo de sistemas públicos de abastecimiento, mediante el intercambio de experiencias técnicas entre la provincia de Buenos Aires y la capital uruguaya.
La agenda de Kicillof incluyó además encuentros con Lucía Topolansky, histórica dirigenta del Frente Amplio, y con Fernando Haddad, quien recientemente dejó su cargo en el gabinete de Lula da Silva para competir por la gobernación del estado de San Pablo. Estas reuniones refuerzan la imagen del gobernador bonaerense como un actor central en el armado político regional, buscando tender puentes que excedan los límites de la provincia de Buenos Aires.

