Aumentaron 6,6% los cheques rechazados y persiste la presión sobre la economía real
El volumen se estabilizó en 80.000 unidades mensuales, reflejando dificultades de liquidez en las pymes a pesar de la mejora en indicadores financieros
El monitoreo de riesgo crediticio presentado por la firma especializada Fidelitas reveló que durante el mes de junio de 2026 se registró un incremento del 6,6% en la cantidad de cheques rechazados en comparación con el mes anterior. La cifra consolida un volumen cercano a las 80.000 unidades mensuales, evidenciando que las complicaciones de liquidez continúan afectando con severidad a la cadena de pagos, en particular dentro del sector de las pequeñas y medianas empresas.
El reporte advierte que la mora empresarial se mantiene en niveles elevados y que el financiamiento productivo aún no logra recuperar la dinámica requerida para acompañar a la actividad económica. Esta situación sobre la economía real contrasta con el comportamiento del Score Económico y Riesgo Fidelitas (SERF), indicador que en junio mostró un avance del 2,7%, impulsado principalmente por variables del ámbito financiero como la desaceleración de la inflación, una menor presión sobre el riesgo país y una reducción del 4,9% en el total de deudores morosos tras el pico alcanzado en mayo.
Al evaluar el panorama general, el CEO de Fidelitas, Félix El Idd, explicó que si bien algunas variables macroeconómicas comienzan a mostrar un ordenamiento, la economía real todavía transita un escenario de alta exigencia. El ejecutivo enfatizó que los cheques rechazados permanecen en niveles récord, la mora del sector privado continúa alta y el crédito sigue restringido, condiciones que impiden hablar de una recuperación consolidada o sostenida en el corto plazo.
Restricciones en la cadena de pagos y perspectivas
El análisis de la entidad señala que la cadena de pagos se posiciona como el principal indicador del nivel de estrés que atraviesan las empresas. La combinación de tasas de interés elevadas, la escasa liquidez en plaza y un mercado de crédito estrecho condiciona de manera directa el capital de trabajo de las firmas, forzando la postergación de proyectos de inversión y crecimiento.
En cuanto a la morosidad, aunque la baja observada respecto del récord de mayo representa un dato positivo, la consultora considera prematuro calificar esta variación como un cambio de tendencia definitivo. En este marco, el índice SERF permanece dentro del rango de «Señales Mixtas», ubicándose apenas 0,6 puntos por encima de la zona de «Riesgo Elevado», lo que refleja una dinámica económica a dos velocidades: un frente financiero en proceso de estabilización frente a un sector productivo, un consumo y un crédito debilitados. De cara al segundo semestre, la evolución de la mora resultará determinante para liberar recursos inmovilizados, permitir una baja gradual en las tasas y reactivar el financiamiento.

