Alertan que se perdieron 15.000 empleos por el cierre masivo de panaderías en todo el país

Last Updated: 27 de noviembre de 2025By

La combinación de una fuerte caída del consumo, subas constantes en los costos y un mercado interno debilitado mantiene al sector en una situación límite.

La crisis económica continúa golpeando a las pequeñas y medianas empresas y, en particular, al rubro panadero. Según datos de la Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN), en los últimos 18 meses cerraron alrededor de 1.700 panaderías en Argentina, lo que provocó la pérdida de más de 15.000 puestos de trabajo directos. La combinación de una fuerte caída del consumo, subas constantes en los costos y un mercado interno debilitado mantiene al sector en una situación límite, con riesgo de que el número de cierres continúe creciendo si no se implementan medidas urgentes.

Martín Pinto, presidente del Centro de Panaderos de Merlo y referente de CIPAN, advirtió que los incrementos en los servicios públicos se volvieron insostenibles para muchos comercios. “Varios colegas nos informan desde distintas partes de la provincia de Buenos Aires que están recibiendo boletas de luz con una suba de $450.000 en relación al mes pasado”, denunció. En este contexto, reclamó la intervención del Gobierno: “Ponga urgentemente en funcionamiento la Secretaría de Comercio, que es la que tiene la herramienta jurídica para poder detener los ajustes de tarifas”. A esto se suma el aumento desmedido de la materia prima, que en dos años acumuló un alza del 3.000%, mientras el sector solo pudo trasladar a precios un 500%.

Otros factores profundizaron el deterioro del sector, como el incremento del 12% en el precio de los combustibles la última semana y los constantes ajustes en los alquileres tras la derogación de la ley que los regulaba. Según CIPAN, la situación general es crítica: el consumo de pan cayó un 55% en dos años y el de pastelería un 80%, sin señales claras de recuperación. Incluso en noviembre, pese a ciertos indicadores positivos en otros rubros, las panaderías registraron una nueva baja de ventas de entre el 2% y el 3%.

Ante la falta de rentabilidad, muchos comercios se vieron obligados a reestructurarse. Pinto explicó que el sector ha intentado todo tipo de estrategias para sobrevivir: reducción de personal, menor producción, apagado de equipos para ahorrar energía y ventas únicamente por encargo. “Suspendimos personal y estamos produciendo menos. Ya no podemos ofrecer promociones porque la gente viene a comprar sólo lo justo y necesario”, afirmó. La tradicional variedad de productos dio paso a una oferta mínima, cuidando no generar excedentes: “Preferimos no tener excedentes… tratamos de que no sobre nada y de quedarnos sin producto a las siete de la tarde”, agregó.

Consultado sobre las reformas económicas que se debaten en el Congreso, Pinto señaló que cambios en materia tributaria podrían ayudar, pero advirtió que sin un repunte en las ventas será difícil evitar nuevos cierres. Contó que el sueldo promedio de un panadero ronda los $1.300.000, a lo que deben sumarse aproximadamente $800.000 por cargas sociales. Con costos que no dejan de aumentar y un consumo que se retrae mes a mes, el futuro del sector panadero sigue lleno de incertidumbre y preocupación.