Arrieta: el desafío de reconstruir una sociedad que se siente sola
La diputada nacional analizó el agotamiento social y la crisis de representación en el Congreso. Reclamó un Estado que priorice la salud mental y la estabilidad emocional junto con la integración de los trabajadores digitales.
En una reciente reflexión sobre el clima social actual, la diputada nacional Lourdes Arrieta expresó su preocupación por lo que define como una sociedad «cansada y sola». A través de un análisis que trasciende lo estrictamente económico, la legisladora puso el foco en la vulnerabilidad de los jóvenes, las madres sostén de familia y la necesidad de una política basada en la empatía y el servicio, lejos del espectáculo mediático y la confrontación estéril en el recinto.
Juventud y maternidad: los sectores más golpeados
Arrieta describió un panorama complejo para las nuevas generaciones, señalando que, a pesar del esfuerzo y el estudio, el horizonte de realización personal parece alejarse de forma constante. Según la diputada, la estabilidad ya no es vista como una base mínima, sino como un privilegio inalcanzable para quienes intentan proyectar una vivienda o una familia.
Asimismo, hizo una mención especial a las madres que cargan con el peso del hogar en soledad. «Son mujeres que no pueden darse el lujo de quebrarse porque hay hijos que dependen de ellas», afirmó. Para la legisladora, este sector enfrenta una «angustia silenciosa» que requiere de redes de apoyo estatales y políticas públicas que «abracen en lugar de expulsar».
La política como espacio de construcción
Citando a Hannah Arendt, Arrieta cuestionó la dinámica actual del Congreso Nacional, calificándola como un «espectáculo de enfrentamientos permanentes». En este sentido, denunció que muchos representantes han dejado de escuchar para enfocarse en el insulto y la polarización, alimentando el conflicto de «unos contra otros» mientras los ciudadanos intentan sostener su salud mental y su economía cotidiana.
«La salud mental no puede seguir siendo un tema secundario», enfatizó. Para la diputada, hablar de ansiedad o depresión es un acto de humanidad y una responsabilidad pública. Reclamó que el Estado no debe limitarse a administrar números, sino que debe «cuidar personas», garantizando una seguridad interior que funcione como motor para el proyecto colectivo.
El futuro digital y el empleo genuino
Finalmente, la legisladora abordó la transformación digital y la economía del conocimiento como una oportunidad estratégica. Advirtió sobre la situación de precariedad de miles de trabajadores del diseño, la programación y la comunicación que operan en la informalidad. Su propuesta se centra en equilibrar la innovación tecnológica con el acceso a derechos, facilitando la capacitación y la formalidad laboral.
Para Arrieta, la reconstrucción de la sociedad no se logra a través de los gritos, sino mediante una escucha profunda y la recuperación de la confianza como capital social. Su labor legislativa, aseguró, se enfocará en volver a las raíces de la política como servicio.

