Trascendió que se alcanzó a certificar en el sumario que, en el cruce de las avenidas Monseñor Rodolfo Bufano (el Camino de Cintura – la ruta provincial 4) y Crovara, a pocos metros de una estación de servicio, en el oeste del Gran Buenos Aires, las víctimas subieron a una camioneta Chevrolet Tracker blanca y con dominio colocado PAZ 355. En registros que captaron las cámaras de vigilancia del vecindario, se estableció que el mencionado vehículo era apoyado por un VW Fox blanco, con la chapa finalizada en 813.
El hallazgo
Los cadáveres de las chicas aparecieron envueltos en sábanas y enterrados en el sector trasero de una finca, situada en la calle 745 al 300, en el sur del conurbano bonaerense, donde, además, los servidores públicos de la Dirección Departamental de Investigaciones (D.D.I.) de la zona en las que estas jóvenes habían sido raptadas aprehendieron a Parra, de 18 años, y a Ibarra, de 19, sospechados de “Triple homicidio agravado”.
Momentos más tarde, en un hotel alojamiento denominado Cat´s, ubicado en Céspedes al 100, en la esquina con avenida Teniente General Juan Domingo Perón, fueron arrestados Villanueva Silva, de 25 años y de nacionalidad peruana, y su pareja, González Guerrero, de 28, ya que habrían sido las personas que supuestamente se movilizaban a bordo del VW Fox.
A su vez, la camioneta Chevrolet Tracker fue secuestrada, incendiada, en Mar Chiquita al 1200, estableciéndose que su verdadera patente era PIB 192 y que la unidad había sido robada el 7 de agosto, en el norte del Gran Buenos Aires.
Miembros de la Estación de Policía del distrito en el que se perpetró el rapto de las tres víctimas colaboraron en el desarrollo de las diligencias.
Hasta el momento, se asegura que las muchachas fueron torturadas antes de haber sido asesinadas por los criminales. Intervino en la causa penal el doctor Gastón Duplaá, fiscal de la Unidad Funcional Temática de Homicidios perteneciente a los tribunales de la jurisdicción.