Crisis automotriz: Peugeot recorta la producción en El Palomar y elimina turnos de trabajo

La firma Stellantis anunció un fuerte ajuste que incluye la reducción de dos turnos a uno y la apertura de retiros voluntarios para sus 2.300 empleados. La estrepitosa caída de las ventas del modelo 208 y el desplome de las exportaciones a Brasil obligaron a la empresa a recalibrar su esquema operativo.

La industria automotriz nacional enfrenta un escenario de profunda retracción que ha golpeado de lleno a uno de sus polos más emblemáticos. La empresa Stellantis confirmó que, a partir del mes de mayo, la planta de El Palomar —donde se fabrican los modelos Peugeot 208 y 2008— sufrirá un recorte drástico en su nivel de actividad. La medida central consiste en pasar de un esquema de dos turnos de producción a tan solo uno, lo que representa una disminución directa en el volumen de unidades fabricadas.

Este ajuste operativo no llega solo. En un intento por reestructurar su plantilla de aproximadamente 2.300 trabajadores, la compañía abrirá un plan de retiros voluntarios. Aunque aún no se ha precisado el alcance total de las desvinculaciones, la decisión genera una lógica preocupación en el sector gremial por el impacto directo en el empleo formal.

El desplome de los mercados clave

La decisión de Peugeot responde a una combinación de factores internos y externos que han vuelto insostenible el ritmo de producción previo. El principal detonante es el debilitamiento del mercado brasileño, destino histórico de las exportaciones argentinas. Los datos son elocuentes: la planta de El Palomar pasó de exportar 28.000 unidades en el período anterior a apenas 21.000 en el último año.

A nivel local, el panorama no es más alentador. En lo que va del año, las ventas del Peugeot 208, uno de los vehículos más populares del mercado, cayeron más de un 40%. Por su parte, el modelo 2008 registró un retroceso cercano al 20%. Esta caída en la demanda interna, sumada a la creciente presión de vehículos importados desde China que ganan terreno por precio y competitividad, ha forzado a la empresa a lo que denomina un proceso de «adecuación» para garantizar la sustentabilidad del negocio.

Un síntoma de la crisis industrial

Desde Stellantis justificaron la medida como una necesidad imperiosa ante la nueva dinámica del mercado global y regional. Sin embargo, el caso de Peugeot no es un hecho aislado, sino que refleja una tendencia de alarma en todo el sector automotriz argentino. La pérdida de competitividad, los cambios en los hábitos de consumo y la fuerte caída del poder adquisitivo interno han configurado una «tormenta perfecta» que hoy se traduce en menos turnos, menor producción y una reducción de la fuerza laboral en las plantas locales.