Crisis financiera en Coronel Rosales: Aristimuño reconoció graves dificultades para pagar salarios
El intendente Rodrigo Aristimuño describió el panorama económico del distrito como altamente complejo debido a la caída de la recaudación y de la coparticipación. Detalló el impacto directo de los recortes nacionales en el sistema de salud municipal y las severas medidas de ajuste interno implementadas, que incluyen el congelamiento de haberes de los funcionarios y el retraso en el cobro de su propio sueldo.
El intendente de Coronel Rosales, Rodrigo Aristimuño, trazó un crudo diagnóstico sobre la realidad financiera que atraviesa el distrito. En declaraciones brindadas a los medios La Tecla y Vía Punta Alta, el jefe comunal admitió las serias dificultades que enfrenta la administración local para cumplir con sus obligaciones corrientes, asegurar los servicios básicos y dar respuesta a una demanda social en constante aumento.
«Me costó muchísimo juntar la plata para pagar los sueldos», manifestó de forma directa el mandatario rosaleño, exponiendo un escenario de vulnerabilidad fiscal que, según advirtió, no es exclusivo de su distrito, sino que afecta de manera generalizada a numerosos municipios de la Provincia de Buenos Aires.
Las causas del estrangulamiento financiero
La crisis económica en el ámbito municipal responde a un doble impacto adverso en los ingresos públicos. Por un lado, se registra una marcada contracción en la recaudación de las tasas locales debido a la merma en la actividad económica y la pérdida de cobrabilidad; por el otro, los giros correspondientes a la coparticipación provincial han sufrido disminuciones reales en comparación con los índices inflacionarios.
Este achicamiento de los recursos disponibles coincide con un incremento sostenido en los costos operativos fijos que debe afrontar la comuna. La escalada de precios en insumos críticos, sumada a los fuertes aumentos en las tarifas de servicios públicos y combustibles, ha configurado lo que Aristimuño definió como un «cuello de botella enorme» para las arcas municipales. La preocupación de los equipos técnicos se incrementa ante la proximidad del pago del medio aguinaldo y las proyecciones financieras trazadas para el cierre del segundo semestre del año.
La presión sobre el sistema de salud pública
El intendente vinculó de manera directa el deterioro de las finanzas locales con las políticas de desregulación y los recortes presupuestarios instrumentados por el Gobierno nacional. Este retiro del financiamiento federal se manifiesta con especial gravedad en el sistema sanitario municipal, el cual ha debido absorber la demanda de sectores de la población que previamente contaban con otras coberturas.
Al respecto, Aristimuño puntualizó las deficiencias prestacionales que registra la obra social de las Fuerzas Armadas (IOSFA) y la drástica reducción en el alcance y la entrega de medicamentos a través del Plan Remediar. «Hoy el problema es que una mamá va a buscar un ibuprofeno y no lo tiene», graficó el jefe comunal, para explicar cómo el Municipio debe reasignar fondos propios para suplir carencias de programas nacionales suspendidos y garantizar la atención primaria básica.
Plan de austeridad y salarios políticos congelados
Frente a este escenario de restricción presupuestaria, el Departamento Ejecutivo rosaleño implementó un estricto esquema de racionalización del gasto público interno. En los últimos meses, el pago de los haberes de la planta de trabajadores debió ejecutarse en algunas oportunidades de manera desdoblada, estableciendo una prioridad absoluta para los empleados municipales de carrera por sobre los cargos políticos.
Asimismo, los sueldos de la totalidad de los funcionarios públicos de la comuna se encuentran congelados. Como reflejo de la profundidad de la emergencia económica interna, el propio Aristimuño reveló que lleva dos meses sin percibir su salario como intendente del distrito, con el fin de priorizar la canalización de recursos hacia las partidas destinadas a la contención social y el funcionamiento hospitalario

