Cuatro años de prisión por vender droga en Punta Alta

Kevin Ezequiel Morel fue sentenciado en un juicio abreviado tras ser detenido con marihuana fraccionada. La clave de la condena: una intensa persecución policial y los mensajes de Telegram que confirmaron la comercialización de los estupefacientes.

La Justicia dictó una pena de cuatro años de prisión para Kevin Ezequiel Morel, luego de hallarlo culpable de los delitos de comercialización y tenencia de estupefacientes con fines de venta en la localidad de Punta Alta. La resolución fue dictada por el Tribunal en lo Criminal N.º 3, en el marco de un juicio abreviado.

La investigación, liderada por el fiscal Mauricio Del Cero, titular de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio (UFIJ) N° 19, logró acreditar que Morel poseía dosis fraccionadas de marihuana listas para ser distribuidas a potenciales consumidores en la vecina ciudad.

Una persecución y el hallazgo de la droga

El operativo que desencadenó la detención y posterior condena de Morel tuvo lugar el 8 de febrero de 2025. Según consta en el expediente, todo comenzó con una persecución policial que se inició en la intersección de las calles Boulogne Sur Mer y Santa Cruz.

La fuga culminó en la calle Río Negro al 500, en el sector conocido como Ciudad Atlántida, donde personal del Destacamento Policial logró interceptar al sospechoso. Al momento de la requisa, los efectivos encontraron la prueba material del delito: dentro de una riñonera que llevaba Morel, había un estuche de anteojos que ocultaba la marihuana fraccionada y preparada para la venta.

La evidencia digital: Telegram como herramienta delictiva

Más allá del secuestro de la droga, la pieza fundamental para sostener la acusación de comercialización surgió del análisis del teléfono celular del imputado. Las pericias tecnológicas ordenadas por la UFIJ N° 19 arrojaron información concluyente.

En la aplicación de mensajería Telegram, los investigadores descubrieron conversaciones explícitas que databan de apenas una hora antes de que Morel fuera interceptado por la policía. En esos intercambios, se observaba claramente cómo el condenado coordinaba la venta de los estupefacientes.

Con este cúmulo de pruebas, Morel fue finalmente condenado como autor penalmente responsable de «comercialización de estupefacientes y tenencia de estupefacientes con fines de comercialización en concurso ideal de delitos», cerrando así el proceso judicial en su contra.