De panelista a «repartidor» sindicalista: El oscuro pasado de Manuel Adorni y sus vínculos con una red de narcotráfico
Una investigación revela que en 2019, mientras trabajaba en televisión, el actual Jefe de Gabinete se afilió a un gremio de delivery declarando tareas en una empresa fantasma. El fundador de dicha firma estuvo detenido por venta de cocaína y la red societaria se vincula con casos de efedrina.
En el año 2019, la cara de Manuel Adorni ya era familiar para miles de argentinos. Como panelista estable de La Nación+, su perfil de economista liberal y comunicador mediático estaba plenamente consolidado. Sin embargo, los registros oficiales muestran una faceta hasta ahora desconocida y difícil de explicar: en ese mismo período, el hoy Jefe de Gabinete de la Nación se afilió al Sindicato Argentino de Empleados de Delivery y Afines (SAEDA), declarando bajo juramento desempeñarse como repartidor.
Para lograr esta afiliación, Adorni figuraba como empleado de Tesir SRL, una firma que, según un informe de Telenueve Denuncia, presenta todas las características de una empresa fantasma y cuyos lazos conducen directamente al mundo del crimen organizado.
El «patrón» detenido en Ezeiza
La empresa que servía de pantalla para la incursión sindical de Adorni, Tesir SRL, fue fundada en 2018 por Jacinto Gómez Bogado. Los antecedentes de Gómez Bogado están lejos de los manuales de economía: en diciembre de 2012 fue procesado y detenido en el Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza por infracción a la Ley de Estupefacientes.
La justicia determinó que Gómez Bogado operaba un búnker de venta de cocaína en pleno centro porteño, en la calle Tucumán 730. Testigos de la causa describieron escenas alevosas: «Hacían fila hasta la escalera para comprar» y la droga se entregaba a través de una mirilla. Al momento de su captura, se le secuestraron siete celulares y grandes sumas de dinero. Lo más llamativo es que, cuando Adorni declaró ser su empleado años después, la situación procesal de Gómez Bogado por narcotráfico aún seguía activa.
Un ascenso sindical meteórico y sospechoso
La incursión de Adorni en el mundo gremial no terminó en una simple afiliación. Apenas dos años después de inscribirse como «repartidor», el economista ya ostentaba el cargo de Secretario Adjunto del SAEDA.
Resulta inverosímil para cualquier analista del sector que un comunicador con presencia diaria en la pantalla de uno de los canales más vistos del país haya realizado tareas de base como delivery. No existen registros de actividad gremial previa ni vinculación orgánica de Adorni con el movimiento obrero antes de este episodio. La pregunta que surge es inmediata: ¿Qué buscaba el actual Jefe de Gabinete al insertarse en la conducción de un sindicato de trabajadores precarizados mediante una empresa que no operaba?
La arquitectura de las empresas fantasma
Tesir SRL nunca registró facturación, no figura como empleadora activa ante la ARCA (ex AFIP) y su última ART le rescindió el contrato por falta de pago. Es, en términos jurídicos, una «cáscara».
La investigación detectó que el domicilio legal de Tesir (Pasteur 734, 6°C) es compartido con otra firma de idéntico rubro: Delivery Grupal Entrega SRL. Esta segunda empresa fue fundada por un socio peruano y una mujer de apellido Gómez Bogado (presunta familiar del narco mencionado). Ambas sociedades fueron constituidas ante la misma escribana, Adriana Nechevenko, quien saltó a la luz pública recientemente por defender a Adorni en otras controversias patrimoniales.
El dato inquietante es que Nechevenko también aparece en expedientes de alta sensibilidad: actuó como testigo de parte en juicios donde sus clientes terminaron condenados por tráfico de efedrina, precursor clave para la producción de metanfetaminas.
Interrogantes sin respuesta
A pesar de la contundencia de los documentos —Boletín Oficial, registros judiciales y actas sindicales—, Manuel Adorni no ha brindado una explicación pública sobre estos vínculos.
El conjunto de elementos plantea un escenario complejo para el Jefe de Gabinete: una afiliación gremial basada en una falsedad laboral, una empresa empleadora sin actividad real y un entorno societario vinculado a procesados por narcotráfico y tráfico de precursores químicos. El silencio, por ahora, es la única respuesta oficial ante una trama que mezcla la pantalla televisiva con el submundo de las empresas fantasma

