Descubren que Rusia financió una red periodística para desprestigiar a Javier Milei
Un consorcio internacional reveló una campaña masiva de desinformación orquestada por un grupo ruso. Se destinaron miles de dólares para publicar noticias falsas en medios nacionales, atacar la imagen del Presidente y boicotear el apoyo argentino a Ucrania.
Una profunda investigación periodística internacional ha dejado al descubierto una vasta operación de inteligencia y desinformación operada desde Rusia, la cual tuvo como uno de sus blancos principales al gobierno de Javier Milei. Un grupo de tareas ruso, identificado como «La Compañía», orquestó una campaña mediática mediante el pago de más de 250 artículos periodísticos en diversos portales de Argentina con el único fin de esmerilar la figura del mandatario libertario y generar tensión geopolítica.
El hallazgo fue realizado por un consorcio de medios de investigación, entre los que se encuentra el sitio local Filtraleaks, a partir de la filtración de un extenso informe de inteligencia ruso de 1431 páginas. Los documentos exponen cómo la estructura destinó al menos 283 mil dólares para financiar notas y columnas de opinión en 23 medios digitales nacionales. La maniobra comenzó en abril de 2024 y se extendió durante un semestre, coincidiendo con el período de mayor acercamiento diplomático entre la administración de Milei y el gobierno ucraniano de Volodímir Zelenski.
La Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) emitió un comunicado oficial con fecha del 2 de abril de 2026, donde confirma que había investigado y denunciado esta red ante la Justicia Federal y el Ministerio Público Fiscal en octubre de 2025. Según el documento, la organización denominada «La Compañía» estaba integrada por ciudadanos rusos radicados en Argentina, con financiamiento externo y el propósito de difundir información falsa para influir en la opinión pública. La estructura contaba con antecedentes de injerencia internacional y buscaba consolidar redes de influencia en el territorio nacional para beneficiar intereses extranjeros.
El modus operandi de la red era meticuloso. Un documento revelado detalla tres campañas de información implementadas entre junio y agosto para lograr objetivos estratégicos, como oponerse al apoyo diplomático, militar y social del gobierno argentino a Ucrania y desacreditar la imagen política de Javier Milei. La agenda antiucraniana incluyó la creación de proyectos que presentaban a Milei y a Zelenski como parte de un mismo proyecto político estadounidense, además de organizar acciones presenciales como piquetes y arte callejero en el centro de Buenos Aires.
Las operaciones no se limitaron al conflicto europeo. Otra campaña buscó generar tensión entre Argentina y Chile mediante la difusión de una noticia falsa sobre el envío de un grupo de sabotaje por parte de Milei, con el supuesto objetivo de perpetrar un ataque terrorista contra un ramal del gasoducto transandino para interrumpir un contrato de gas.
Entre los portales alcanzados por la influencia rusa figuran Diario Con Vos, El Destape, Diario Registrado, Realpolitik, C5N, Big Bang News, entre otros. Al ser contactados, los editores negaron haber recibido dinero directamente de Rusia, señalando que los artículos llegaban a través de intermediarios, consultoras de prensa o autores que resultaron ser identidades falsas creadas con Inteligencia Artificial, como el caso del inexistente «Manuel Godsin».
La repercusión política fue inmediata. El presidente Javier Milei se pronunció en sus redes sociales, calificando el hecho como un espionaje de «gravedad institucional pocas veces vista» y apuntando contra los periodistas involucrados. En paralelo, medios como C5N e Infobae iniciaron auditorías internas y rastreos para determinar las responsabilidades de sus redactores, mientras que otros, como Ámbito Financiero, desmintieron tajantemente su participación.
Finalmente, la investigación liderada por los periodistas Santiago O’Donnell, Diana Cariboni y Sofía Álvarez Jurado, junto con aportes del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), logró vincular a «La Compañía» con los remanentes del Grupo Wagner. Tras la muerte de su líder, Yevgeny Prigozhin, los mercenarios paramilitares fueron absorbidos por el servicio de inteligencia exterior ruso (SVR), reciclando a sus agentes para ejecutar campañas de manipulación psicológica y política a lo largo de América Latina y África.

