Echeverría: «La unidad residencial viene a completar el programa que venimos trabajando»

La subsecretaria de Cuidado de la Salud brindó detalles sobre el nuevo dispositivo de internación para consumos problemáticos en Bahía Blanca. Con 12 camas y un equipo interdisciplinario, el espacio busca dar respuesta a una demanda histórica de las familias bahienses.


En una entrevista brindada al programa Primero Bahía, la subsecretaria de Cuidado de la Salud de la Municipalidad, Paula Echeverría, profundizó sobre la puesta en marcha de la residencia para Consumos Problemáticos y Adicciones, un eslabón clave en la red de contención sanitaria de la ciudad. El dispositivo, ubicado en el predio del Hospital Penna sobre la calle Láinez, funciona como una unidad convivencial de 12 semanas de duración para mayores de 18 años.

«La unidad residencial se enmarca en un programa integral que desarrollamos con tres ejes: la campaña de difusión ‘Hablemos’, la incorporación de cuatro equipos territoriales en los barrios con atención extendida, y finalmente la construcción de esta residencia, que era algo muy pedido por los familiares», explicó la funcionaria. El espacio cuenta actualmente con 12 camas disponibles y un equipo de 15 profesionales dedicados al abordaje de cada caso.

Articulación y abordaje territorial

Echeverría subrayó que el ingreso a la residencia no es directo, sino que surge de la articulación con los centros de acompañamiento y equipos técnicos que ya trabajan en el territorio. «Los equipos determinan si la persona necesita la estancia en la residencia. Es un trabajo conjunto entre el Ministerio de Salud de la Provincia y el Municipio», señaló la médica.

Uno de los cambios fundamentales en la atención fue la extensión horaria en los barrios. Los equipos territoriales ahora trabajan desde el mediodía hasta las 18 horas, incluyendo guardias durante los fines de semana, para derribar las limitaciones que existían previamente en el acceso a la consulta.

El impacto de las nuevas adicciones y la salud mental

Durante la charla, la subsecretaria alertó sobre el cambio en el perfil de las consultas. Si bien la franja etaria más afectada oscila entre los 15 y 49 años, destacó que la problemática ya no se limita exclusivamente a las sustancias. «Las adicciones no son solo drogas; el tema de las apuestas está afectando muchísimo a los jóvenes a través del celular», advirtió.

Asimismo, vinculó el aumento de los consumos con el deterioro general de la salud mental tras la pandemia: «Tuvimos una demanda creciente de dolencias como ansiedad y depresión. Como sociedad, debemos animarnos a hablar de lo que está pasando para poder acompañar a una comunidad que hoy tiene un volumen de demanda que aumenta año tras año».

Experiencia y formación

Finalmente, Echeverría puso en valor su trayectoria como médica de familia y su labor previa en espacios como Casa Pueblo para encarar este desafío. «El trabajo que venimos desarrollando con el Departamento de Salud Mental y el Hospital Penna nos permite ir corrigiendo lo que está mal y mejorando los espacios de encuentro para la comunidad», concluyó.