El costo de negarse al control: La renuncia del funcionario Fabián Tuya tras el choque en Salta al 100

Last Updated: 23 de noviembre de 2025By

El entonces Director General de Delegaciones, Fabián Tuya, protagonizó un incidente de tránsito en marzo de 2021 en Bahía Blanca al chocar su vehículo contra una vivienda. El escándalo no radicó solo en el siniestro, sino en la posterior negativa a realizarse el control de alcoholemia, lo que derivó en la presunción legal de ebriedad y la inevitable dimisión al cargo ante el intendente Héctor Gay, en medio de un torbellino de críticas y un pedido de informes de la oposición.

El fin de semana del 13 y 14 de marzo de 2021 quedó marcado en la agenda política de Bahía Blanca por un episodio que expuso la rigurosidad de los controles viales y el costo político de la falta de ejemplaridad en la función pública. El protagonista fue Fabián Tuya, quien en ese momento se desempeñaba como Director General de Delegaciones del Municipio, bajo la administración del intendente Héctor Gay (Juntos por el Cambio).

El incidente tuvo lugar en la madrugada del sábado 13 de marzo. Tuya, al volante de su automóvil Peugeot 208, perdió el control del vehículo en calle Salta al 100, subió a la vereda e impactó violentamente contra el frente de una vivienda particular. Afortunadamente, el siniestro no arrojó heridos de gravedad, pero sí desencadenó un mecanismo de emergencia que involucró a personal policial y a inspectores de Tránsito.

La negativa y la presunción de ebriedad

 

Al llegar al lugar, los agentes de seguridad y fiscalización vial procedieron a realizar el protocolo de rigor. Sin embargo, la situación escaló rápidamente: el funcionario se negó de manera reiterada a someterse al test de alcoholemia, popularmente conocido como «soplar la pipeta». Según trascendió en los partes policiales de la época, los efectivos dejaron constancia de que Tuya «emanaba aliento etílico».

La negativa a realizar el control de alcoholemia constituye, de por sí, una infracción grave bajo la Ley Nacional de Tránsito (24.449) y la normativa provincial, y faculta a la autoridad interviniente a presumir el estado positivo. En consecuencia, se labró la infracción correspondiente y se procedió al secuestro inmediato del vehículo, que fue trasladado al corralón municipal.

La situación se tornó inmanejable para la gestión municipal durante el fin de semana. El funcionario, quien también es conocido en el ámbito deportivo como entrenador de fútbol (llegando a dirigir a Liniers en Copa Argentina) y que en su momento fue legislador provincial, se convirtió en el epicentro de un debate mediático y político.

El pedido de informes y la presión política

 

La respuesta del espectro político no se hizo esperar. La oposición de aquel entonces, conformada por el bloque de concejales del Frente de Todos (hoy, parte del oficialismo), presentó ese mismo fin de semana un pedido de informes en el Honorable Concejo Deliberante. Solicitaban conocer en detalle el procedimiento llevado a cabo por los agentes de Tránsito, el acta de infracción labrada y la postura del Ejecutivo frente al accionar de uno de sus funcionarios de alto rango.

La presión forzó al Municipio a emitir un comunicado, en el que intentó matizar la negativa rotunda del funcionario. Desde la Secretaría de Gobierno se llegó a argumentar que resultó «imposible tomar una medición correcta de alcohol en sangre» al funcionario, debido a supuestas «deficiencias en el soplido» a causa de un golpe en la boca. Esta versión, sin embargo, se contrapuso con el acta policial que consignaba una negativa «manifiesta» y «reiterada» por parte del conductor.

Incluso, se supo que Tuya se dirigió por su cuenta a una clínica privada para realizarse un análisis de sangre. No obstante, en el ámbito legal, este tipo de pruebas realizadas de forma particular carece de la cadena de custodia necesaria para ser considerada prueba válida ante el Tribunal de Faltas, priorizando el registro de la negativa oficial en el lugar del hecho.

La renuncia como desenlace inevitable

 

El frenetismo se resolvió en la mañana del lunes 15 de marzo de 2021. Fabián Tuya presentó su renuncia indeclinable al cargo, un hecho que confirmó a través de sus redes sociales. «Acabo de presentar mi renuncia al cargo que venía desarrollando en el Municipio, tal cual le había adelantado verbalmente el sábado al Intendente», escribió en aquel entonces.

Desde el entorno del Intendente Gay, se buscó destacar que la renuncia era un gesto de responsabilidad personal y una admisión de que la administración no haría «ninguna contemplación», aplicando la ley por igual a cualquier ciudadano, sin importar su cargo.

Días después, Tuya se presentó ante el Juzgado de Faltas para realizar su descargo, aunque sin poder presentar pruebas válidas que revirtieran la presunción de alcoholemia positiva por negativa. La sanción económica y la posible inhabilitación para conducir quedaron a cargo del juez, marcando la conclusión de la vertiente legal inmediata.

El epílogo político y la reincorporación

 

El caso Tuya, que en su momento fue presentado como un ejemplo de rectitud en la gestión de Héctor Gay, tuvo un giro en el tiempo. Apenas diez meses después del escándalo, en enero de 2022, el exfuncionario fue reincorporado a sus funciones dentro del esquema municipal, ocupando nuevamente el cargo de Director General de Delegaciones.

Este hecho posterior generó una nueva ola de controversia, ya que la rápida reincorporación de una figura que había renunciado bajo presión por un incidente vial con presunta falta grave diluyó el mensaje de «tolerancia cero» que había intentado imponer la gestión al momento de la dimisión original. El caso se utiliza hasta el día de hoy como un termómetro sobre las consecuencias reales y los límites del costo político dentro de las estructuras de poder local.