El desplome del mercado interno jaquea a la industria y supermercados: los números del INDEC que alarman a la producción

En una demoledora radiografía de la recesión económica y el hundimiento del consumo que azotan a la República Argentina como consecuencia directa del programa de ajuste, devaluación y entrega del mercado nacional ejecutado por la administración ultraderechista de Javier Milei, los propios datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dejaron al descubierto un escenario de paralización productiva y comercial alarmante. Las encuestas de tendencias empresariales del organismo revelaron de forma contundente que la insuficiencia de demanda —es decir, la falta absoluta de compradores por la pérdida del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones— se erige como el principal y más letal obstáculo que enfrentan tanto la industria manufacturera como los supermercados y autoservicios para sostener sus actividades básicas.

El deterioro del tejido social y el ahogamiento de la pequeña, mediana y gran empresa argentina destruyen las falacias propagandísticas que se emiten diariamente desde los despachos de la Casa Rosada y el Ministerio de Economía. Mientras el oficialismo nacional se vanagloria de un supuesto rebote económico que solo beneficia a los sectores financieros e extractivos, los comercios de cercanía, las cadenas de distribución y las plantas industriales de todo el país no encuentran a quién venderle sus productos debido al vaciamiento del bolsillo de las familias trabajadoras.

Según las planillas oficiales del INDEC correspondientes a la encuesta de expectativas en el sector de supermercados y autoservicios mayoristas, el indicador de percepción empresarial sufrió un violento desplome al anotar un saldo neto negativo de -4,3% en el mes de septiembre, marcando un claro retroceso tras haberse ubicado en niveles neutrales a mediados de año. Los números del relevamiento demuestran que la recesión se profundiza de manera ininterrumpida: un abrumador 37,2% de las empresas del rubro alimenticio y de consumo masivo calificó su situación comercial actual lisa y llanamente como «mala», en tanto que un 57% la consideró apenas «normal» y solo un marginal 5,8% de las firmas afirmó atravesar un momento «bueno».

La demanda insuficiente como verdugo del comercio y la sombra de nuevos despidos

Al Indagar sobre cuáles son las variables concretas que frenan el nivel de ventas e impiden la rotación de mercadería en las góndolas, el 66,3% de los supermercadistas e hipermercadistas señaló a la «demanda insuficiente» como el verdadero verdugo del sector. La falta de dinero en la calle supera con holgura a cualquier otra preocupación operativa: el costo laboral fue ubicado recién en un segundo escalón con el 14%, seguido por el costo de financiamiento con el 7%, la competencia interna dentro del sector con un 5,8% y los problemas de acceso al crédito bancario con el 2,3%.

Las perspectivas a mediano y corto plazo para el comercio masivo pintan un horizonte sombrío que descarta cualquier atisbo de recuperación acelerada. Un abrumador 72,1% de los empresarios del rubro estimó que la situación comercial se mantendrá estancada sin cambios en los próximos meses, mientras que un preocupante 22,1% proyecta que la recesión empeorará aún más y apenas un escaso 5,8% guarda esperanzas de alguna mejora. Este panorama desolador repercute de lleno en la estabilidad del empleo: si bien el 81,4% prevé sostener sus plantillas de trabajadores, un 15,1% anticipa abiertamente una reducción de personal y despidos en los planteles de empleados de comercio para amortiguar las pérdidas de facturación.

 

La crisis del mercado interno: supermercados e industrias no encuentran compradores

 

La industria acorralada por la falta de pedidos y el fantasma de la apertura de importaciones

La situación en las fábricas, talleres y plantas industriales del país refleja una parálisis similar, confirmando que la política económica libertaria deprime en simultáneo la oferta productiva y la demanda de consumo. De acuerdo con los datos presentados por el INDEC, el 48,4% de los industriales manufactureros consultados afirmó que su cartera de pedidos se encuentra sensiblemente por debajo de los niveles considerados normales para la época, mientras que un 48,6% la ubicó en niveles normales y un diminuto 3% reportó una demanda por encima de la media.

A la hora de desglosar los factores que estrangulan la producción nacional, el 54% de las firmas industriales identificó a la falta de demanda interna como la causa excluyente de la crisis. A esta problemática se le suma un peligroso factor derivado de las políticas de desregulación del Gobierno nacional: el 9,9% de las industrias denunció la competencia desleal de productos importados que ingresan al país en detrimento de la producción local, mientras que un 6,7% apuntó a la incertidumbre económica generalizada.

En cuanto a la evolución del volumen físico de producción para el período venidero, el 19,3% de los industriales prevé un nuevo recorte en sus líneas de fabricación, en contraposición a un 13,2% que confía en un incremento. Las previsiones sobre el mercado laboral industrial también encienden las alarmas en los cordones productivos de la provincia de Buenos Aires: aunque el 81,3% planea mantener a su personal, un 13,9% contempla una contracción en sus dotaciones y apenas el 4,9% prevé incorporar nuevos operarios.

Las frías estadísticas del INDEC confirman lo que el pueblo argentino experimenta a diario en los barrios: la política de destrucción del mercado interno y motosierra impulsada por la administración de Milei está paralizando el corazón de la economía real, ahogando a las pymes y poniendo en riesgo miles de puestos de trabajo en todo el territorio nacional.