ESCÁNDALO HABITACIONAL: BULLRICH DESPOJA A FAMILIAS DEL PROCREAR PARA BENEFICIAR A FUERZAS FEDERALES

Last Updated: 19 de junio de 2025By

Avellaneda se convierte en el epicentro de una polémica sin precedentes: la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, dispuso la entrega de 160 viviendas ya adjudicadas a beneficiarios del programa Procrear, en el edificio Sagol, para reasignarlas a efectivos de fuerzas federales. La decisión, que ha generado indignación y desesperación entre los damnificados, anticipa una ola de demandas millonarias contra el Estado.

La controversia se gestó tras la asunción del gobierno de Javier Milei, cuando las obras en los departamentos del emblemático edificio Sagol, en Avellaneda, quedaron paralizadas a pesar de presentar un avanzado estado de construcción. Este freno abrupto dejó en el limbo a cientos de familias que ya contaban con la adjudicación de sus hogares a través del Procrear, el programa de crédito hipotecario y construcción de viviendas impulsado por el Estado.

Frente a la inactividad y el abandono de las obras, el intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, elevó un reclamo formal al gobierno nacional, exigiendo la devolución del predio al municipio para poder dar una solución a los afectados. Sin embargo, la respuesta del ejecutivo libertario fue negativa, sentando las bases para una medida que encendería la mecha de un conflicto de proporciones.

La sorpresa y el estupor llegaron con el anuncio oficial: los departamentos, que ya tenían dueños legítimos, serían destinados a efectivos de las fuerzas federales. Patricia Bullrich, al frente del Ministerio de Seguridad, aceleró la entrega de estas viviendas en un contexto de crecientes reclamos por parte de los miembros de las fuerzas, quienes denuncian bajos salarios y deficiencias en la cobertura de su obra social, especialmente la de la Policía Federal. Esta decisión, lejos de apaciguar los ánimos, ha desatado una verdadera tormenta.

La situación actual es de máxima tensión. Por un lado, ya son más de 40 los adjudicatarios originales que, sintiéndose despojados de un derecho adquirido, han decidido iniciar acciones judiciales contra el Estado. La avalancha de demandas se perfila como un desafío legal de gran envergadura para el gobierno, con implicaciones económicas potencialmente millonarias. Por el otro, y de manera paralela, un grupo de 25 familias de efectivos policiales ya ha ocupado las viviendas entregadas por la ministra Bullrich, lo que agrava la situación y pone en evidencia el delicado equilibrio social que se vive en torno a esta problemática.

Este episodio no solo expone las complejidades de la política habitacional en Argentina y la falta de continuidad en programas de gobierno, sino que también pone en el centro del debate la legalidad y la ética de una medida que, según los afectados, vulnera derechos fundamentales y genera un precedente peligroso. La justicia tendrá la última palabra en este escándalo que promete seguir escalando en la agenda pública.

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