Flybondi desmanteló sus mostradores en Aeroparque y enfrenta un embargo millonario

La aerolínea suma un duro fallo de ARCA por deudas tributarias, pedidos de quiebra y un récord de vuelos cancelados

La crisis operativa y financiera de la aerolínea de bajo costo Flybondi alcanzó un punto crítico tras el desmantelamiento total de sus mostradores de atención al cliente en el Aeroparque Jorge Newbery. Las instalaciones de la compañía en la principal terminal aérea porteña aparecieron vacías y sin personal, interrumpiendo de forma intempestiva la asistencia presencial a los pasajeros. Si bien la empresa mantiene habilitada la comercialización de pasajes a través de sus canales virtuales, el repliegue físico en Aeroparque incrementó la incertidumbre entre los usuarios y los distintos actores del sector aerocomercial sobre la continuidad de sus operaciones.

Este abandono de los espacios físicos coincide con un revés judicial de envergadura promovido por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). La Justicia dictó un embargo ejecutivo sobre las cuentas bancarias de la firma para garantizar el cobro de una deuda tributaria acumulada que supera los $1400 millones. A este reclamo fiscal del Estado nacional se le adiciona una serie de presentaciones judiciales efectuadas por acreedores privados que han solicitado formalmente la declaración de quiebra de la empresa, configurando un complejo escenario de mora e incumplimientos financieros generalizados.

En el plano estrictamente operativo, el desempeño de la compañía muestra indicadores alarmantes. Durante el mes de agosto, Flybondi registró un colapso en la programación de sus itinerarios al cancelar el 80,5% de sus vuelos previstos. En el acumulado de lo que va del año 2026, la tasa de cancelación ya alcanza el 22,8%. Esta parálisis responde a la severa reducción de la flota comercial disponible y a los crecientes inconvenientes para afrontar los pagos a proveedores de insumos y servicios aeronáuticos esenciales, situación que dejó a miles de usuarios varados en diversos aeropuertos del país.

El impacto del deterioro económico repercute fuertemente en el ámbito laboral. Reportes del sector señalan que más de 700 excolaboradores de la aerolínea se encuentran reclamando el pago de sus indemnizaciones correspondientes por despidos, mientras que el personal en actividad enfrenta atrasos sistemáticos en la percepción de sus haberes mensuales. La creciente tensión con las entidades gremiales y la falta de liquidez obligaron a la firma a achicar su estructura operativa al mínimo, alimentando versiones sobre un inminente concurso preventivo de acreedores.

Hasta el momento, no existe una resolución judicial que haya decretado la quiebra formal ni se ha ratificado la apertura de un proceso concursal. No obstante, la imagen de las terminales desiertas, sumada a los embargos millonarios y los reiterados incumplimientos del servicio, deja en evidencia la frágil situación de la low cost dentro del mercado aerocomercial argentino.