Golpe al bolsillo en Bahía Blanca: el boleto de colectivo sube a $1.840 mientras el servicio sigue en picada

En un contexto de unidades deterioradas y frecuencias deficientes, el intendente Federico Susbielles anunció un incremento del 19% en la tarifa plana. Pese a la promesa de duplicar subsidios, el usuario bahiense deberá costear un servicio que las empresas San Gabriel y Rastreador Fournier prestan con marcadas falencias operativas.

El escenario del transporte público en Bahía Blanca atraviesa una de sus crisis más profundas, y una vez más, el costo recae sobre el eslabón más débil: el pasajero. El intendente Federico Susbielles confirmó que, tras un acuerdo con las prestatarias, el boleto plano sufrirá un aumento que lo llevará de los actuales $1.545 a aproximadamente $1.840. Aunque desde el Ejecutivo se intenta matizar la medida hablando de un «punto de equilibrio», la realidad en las calles muestra un sistema que dista mucho de ser equilibrado para quien espera el colectivo bajo la lluvia o en unidades que presentan un estado de conservación lamentable.

Susbielles y la política del «parche»

El jefe comunal justificó este nuevo tarifazo bajo el argumento de que el sistema nacional está «totalmente roto» y citó el incremento del 45% en los combustibles como el principal motor de la suba. Sin embargo, la gestión de Susbielles parece encerrada en una lógica de subsidios crecientes sin una contraprestación inmediata en la calidad. El intendente anunció que el municipio «duplicará el subsidio» para evitar que el boleto llegue a los $3.000, una cifra que sonaba más a una amenaza de las empresas que a una posibilidad real de mercado.

Lo que Susbielles define como «un punto equilibrado» es, en la práctica, la validación de un modelo de actualización mensual basado en el IPC más un 3% para los meses venideros. Esto garantiza que el bahiense vivirá en un estado de aumento permanente, mientras las promesas de «colectivos nuevos» y «mejores recorridos» se postergan para una licitación que recién llegaría al Concejo Deliberante en 45 días.

San Gabriel y Rastreador Fournier: ganancias aseguradas, inversión ausente

Las empresas prestatarias, Rastreador Fournier y San Gabriel, vuelven a ser las beneficiarias de una recomposición tarifaria pese a que el deterioro de sus unidades es un secreto a voces en la ciudad. Mientras las compañías alegan estar «en un proceso de fundirse rápidamente», los usuarios reportan diariamente caídas en las frecuencias y unidades que difícilmente pasarían una inspección técnica rigurosa.

Resulta paradójico que, ante una caída del 20% en la cantidad de pasajeros, la respuesta sea aumentar el costo para los que quedan, alejando aún más a la ciudadanía del transporte público. El acuerdo alcanzado parece más una claudicación del municipio ante las presiones corporativas de las empresas que una defensa del interés del vecino.

Recortes encubiertos y un futuro incierto

Otro punto polémico de los anuncios de Susbielles es la limitación en los pasajes gratuitos por discapacidad, que ahora tendrán un tope inicial de cuatro viajes diarios. Bajo el pretexto de evitar «usos indebidos» y «abusivos», se impone una carga administrativa extra a un sector vulnerable que deberá «justificar adecuadamente» si necesita viajar más por razones sanitarias o educativas. Esta medida, junto con el aumento de tarifa, configura un escenario donde el derecho a la movilidad se vuelve cada vez más restrictivo y costoso.

En definitiva, Bahía Blanca enfrenta un nuevo aumento con la misma flota vieja y los mismos recorridos ineficientes de siempre. El «nuevo horizonte» prometido por Susbielles se ve opacado por la urgencia de un bolsillo bahiense que ya no soporta más «equilibrios» que siempre terminan inclinándose a favor de las empresas prestatarias