Guerra de tronos en el Congreso: La Libertad Avanza avanza sobre los despachos históricos de la UCR y el PRO
La renovación legislativa desata una feroz disputa por los despacios en el Palacio del Congreso, territorios clave de estatus y poder parlamentario. Mientras la Cámara de Diputados se prepara para reconfigurar la distribución de sus oficinas privilegiadas en función de los nuevos números, el Senado ya fue escenario de un escándalo con una denuncia penal por agresiones y amenazas contra personal de seguridad tras la intervención directa de la Vicepresidenta Victoria Villarruel.
El inicio de un nuevo periodo parlamentario ha revivido en el Congreso de la Nación la ancestral «Guerra de tronos» por los despachos, oficinas que, más allá de ser espacios de trabajo, simbolizan el poder, el estatus y la influencia de cada bloque legislativo. La irrupción de La Libertad Avanza (LLA) como primera minoría en Diputados, sumada a la debacle electoral de partidos centenarios como la Unión Cívica Radical (UCR) y el PRO, amenaza con romper el “uso y costumbre” que rigió la asignación de espacios durante décadas.
La reconfiguración del mapa político impacta directamente en la distribución inmobiliaria del Palacio, poniendo en jaque el reparto de lugares que dan prestigio en la escala parlamentaria.
Escándalo en el Senado: Una senadora denuncia agresiones y abusos sexuales
La disputa por los despachos ya escaló a niveles alarmantes en la Cámara Alta. El puntapié inicial de esta «guerra de tronos» se dio en el Senado, donde la senadora nacional por Tierra del Fuego, Cristina López, presentó una grave denuncia penal contra personal de seguridad por los delitos de lesiones, amenazas y agresiones sexuales. La denuncia recayó en el Juzgado Federal II, a cargo del juez Sebastián Ramos.
La legisladora apunta directamente a la titular del cuerpo, la Vicepresidenta Victoria Villarruel, afirmando que esta ingresó en persona a su despacho, ordenó cambiar la cerradura, fajó la puerta y retiró su placa identificatoria. El conflicto se desató cuando el personal de seguridad procedió al desalojo.
El relato en la denuncia penal es contundente y detallado. La senadora López afirma que fue agredida físicamente, recibiendo un golpe en la pierna derecha y empujones. Pero el punto más grave se centra en las acusaciones de agresión sexual: fue víctima de «manoseos en la zona de los glúteos, en su zona pélvica delantera, en la zona de las entre piernas, sintiendo asimismo, la pierna de unos de los masculino introducida entre sus piernas, junto a un manoseo corporal en otras zonas; sintiéndose ultrajada».
El abogado de la legisladora, Pablo Tosco, enfatizó que «Nada justifica la agresión que sufrió la senadora». El hecho culminó con el retiro de las pertenencias de López en «bolsas de residuos» que fueron dejadas en un pasillo del Senado, un gesto que subraya la dureza del conflicto interno en la cámara.
La batalla silenciosa en Diputados: LLA apunta al corazón radical
En la Cámara Baja, la disputa se cocina a fuego lento, pero tiene un alcance estructural mucho mayor, ya que involucra a las dos principales fuerzas históricas y al flamante oficialismo. La Libertad Avanza (LLA), que consiguió una notable reelección de Martín Menem en la presidencia de la Cámara y se consolidó con 95 bancas propias (primera minoría), ha puesto la mira en los despachos históricos de los bloques que más se achicaron.
El principal objetivo es el radicalismo. Históricamente, la UCR ocupó lugares privilegiados en el segundo piso del Palacio Legislativo, incluyendo el codiciado despacho destinado a la Presidencia del Bloque. Sin embargo, la bancada radical se redujo a pisos mínimos históricos, contrastando las seis bancas actuales con picos de más de 100 diputados que tuvo el partido en gobiernos como los de Raúl Alfonsín o Fernando de la Rúa, e incluso las 33 bancas que aportaba a Juntos por el Cambio antes de la debacle de 2023.
El despacho más buscado es el que deja el presidente saliente del bloque radical, Rodrigo de Loredo, una oficina que cuenta con sala de reuniones propia. Aunque por «uso y costumbre» debería pasar a manos de Pamela Verasay, la nueva presidenta del bloque, LLA lo reclama para sí, ya que su propio presidente de bloque aún no tiene una oficina representativa (el espacio asignado inicialmente fue ocupado por Oscar Zago).
El PRO es el otro espacio apuntado. Tras haber sido el socio mayoritario de la alianza Cambiemos, ha quedado reducido a apenas 12 bancas. La «sangría» de dirigentes hacia las filas libertarias no solo amortiguó su peso en el recinto, sino que también puso sus despachos destacados en la mira de LLA.
El principio del «sentido común» versus la tradición
Desde la conducción de la Cámara, con LLA en control, se manejan argumentos pragmáticos para justificar la reasignación de espacios, buscando afectar a los partidos que más bancas perdieron.
El oficialismo no oculta su alegría por ser la primera minoría y por haber conseguido, con apoyo de bloques aliados, las facultades para que el presidente de la Cámara defina la conformación de las comisiones más importantes. Esto les otorga el control total de la agenda legislativa.
En este contexto de nuevo poder, el argumento esgrimido por La Libertad Avanza es claro: “Debería primar el sentido común por sobre la costumbre y los recuerdos”. Esto implica que el espacio físico en el Palacio debe ser un reflejo directo del peso político y la cantidad de bancas que tiene cada fuerza en el recinto.
Curiosamente, el bloque que menos riesgo de desalojo enfrenta es Unión por la Patria (UP). La bancada peronista, que mantiene una «estabilidad» en su número de bancas y prácticamente no cambió su fisonomía, es el único bloque histórico que se espera que “conserve” los despachos que ocupó hasta ahora, incluyendo el codiciado salón destacado del tercer piso. La Rosca Parlamentaria está lejos de terminar, y el oficialismo se toma su tiempo para negociar el desalojo sin dinamitar los puentes con aliados clave, pero con la firme intención de reordenar el Congreso a su imagen y semejanza.

