Impacto Social: Los planes combinados AUH y Tarjeta Alimentar superan por primera vez el Salario Mínimo para familias numerosas

Un análisis de los últimos aumentos en las prestaciones sociales y el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) muestra un quiebre histórico: una familia con tres o más hijos que percibe la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar supera en un 20,1% el ingreso mínimo de un trabajador formal. El fenómeno se explica por los desfasajes en los ajustes del SMVM frente al crecimiento de las asistencias sociales focalizadas.

La dinámica económica y social de la Argentina ha experimentado un cambio significativo en la composición de los ingresos familiares, especialmente en los sectores más vulnerables. A partir de los últimos ajustes de diciembre, una familia tipo con tres hijos que combina los beneficios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar percibe un ingreso total de $401.984 mensuales. Este monto supera por primera vez en la actual gestión gubernamental al Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM), que se estableció en $334.800, marcando una diferencia positiva del 20,1% a favor de los beneficios sociales.

Este fenómeno pone en perspectiva la compleja situación de los ingresos formales y la creciente importancia de la asistencia social focalizada en la economía familiar.


La brecha entre el ingreso social y el Salario Mínimo

El análisis de la asistencia social frente al SMVM revela que, incluso sin llegar a superar el ingreso mínimo, los beneficios sociales representan un sostén económico crucial para la mayoría de las familias.

  • Familias con un hijo: Perciben un total de $150.224 ($97.974 de AUH y $52.250 de Tarjeta Alimentar). Este monto representa un 44,9% del Salario Mínimo, un ingreso clave para la subsistencia, aunque lejos de equiparar un salario.

  • Familias con dos hijos: El ingreso asciende a $277.884. Con este total, la asistencia social combinada alcanza un 83% del SMVM.

Es a partir del tercer hijo donde el combo de planes sociales no solo se acerca, sino que supera la línea del ingreso mínimo de un trabajador formal no calificado. Este dato subraya una distorsión en el sistema de ingresos que ha sido objeto de debate entre economistas y sociólogos.

«Esta situación refleja no tanto la fortaleza de los planes sociales, sino la profunda licuación del poder adquisitivo del Salario Mínimo, que ha perdido terreno frente a la inflación y cuya actualización quedó desfasada por falta de acuerdo en el Consejo del Salario,» indica el economista Claudio Zuchovicki, haciendo referencia a la dinámica económica actual.


Desacople en las actualizaciones de diciembre

La diferencia histórica observada en diciembre de 2025 tiene su origen en los distintos mecanismos de ajuste de cada prestación, en un mes marcado por la alta inflación:

  • Asignación Universal por Hijo (AUH): Tuvo un incremento del 2,34%. El ajuste de esta prestación se realiza generalmente por la fórmula de movilidad previsional, que tiende a seguir la inflación con cierto rezago.

  • Tarjeta Alimentar: Mantuvo sus valores sin cambios significativos respecto al mes anterior. Los montos son fijos por tramo: $52.250 (1 hijo), $81.936 (2 hijos) y $108.062 (3 o más hijos).

  • Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM): Solo registró un incremento del 1,95% para diciembre. Este bajo ajuste fue producto de la resolución unilateral del Gobierno ante la falta de consenso en el Consejo del Salario, lo que resultó en una actualización insuficiente en comparación con las expectativas inflacionarias.

El hecho de que los programas de asistencia social hayan crecido o se hayan mantenido con montos ya elevados, mientras que el salario de referencia tuvo un ajuste ínfimo, generó este cruce en las curvas de ingresos.


Análisis del impacto social

El resultado de este desequilibrio en los valores tiene varias implicancias. Por un lado, la AUH y la Tarjeta Alimentar cumplen un rol fundamental como red de contención de la pobreza y la indigencia, asegurando un piso de ingresos que cubre las necesidades alimentarias básicas, especialmente en familias numerosas. La AUH, por ejemplo, representa hoy una de las mayores herramientas de transferencia directa de ingresos en Argentina, llegando a millones de niños.

Por otro lado, la debilidad del SMVM plantea serios interrogantes sobre la calidad del empleo formal de baja calificación. Un Salario Mínimo que es superado por la combinación de programas sociales para el segmento de familias más grandes, genera un debate sobre la necesidad de reactivar el poder adquisitivo del salario y el valor real del trabajo registrado. La política de ajuste del gasto, señalada en informes como el de CEPA, presiona a la baja los ingresos, lo que impacta directamente en el salario y en el valor relativo de las asistencias sociales.

Este contexto complejo obliga a repensar el equilibrio entre las políticas de asistencia y la remuneración del trabajo formal, buscando que los incentivos económicos promuevan la registración y la mejora salarial en el sector productivo.

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