Karina Milei Asume Control de Cadenas Nacionales y Actos Oficiales
El Gobierno Nacional transfirió la competencia de las cadenas nacionales y la organización de los actos oficiales a la Secretaría General de la Presidencia, liderada por Karina Milei. La medida, oficializada mediante el decreto 272/2025, publicado en el Boletín Oficial, otorga a «El Jefe» un mayor control sobre la imagen pública del presidente y su círculo íntimo.
Un nuevo decreto presidencial ha otorgado a Karina Milei, Secretaria General de la Presidencia y hermana del mandatario, el control sobre las cadenas nacionales y la organización de todos los actos oficiales del gobierno. La medida, oficializada a través del decreto 272/2025, publicado en el Boletín Oficial, transfiere esta competencia desde la Secretaría de Comunicación y Medios a la Secretaría General de la Presidencia.
Según el decreto, la función será desempeñada formalmente por el Subsecretario de Asuntos Presidenciales, Darío Lucas, cuya área depende directamente de la Secretaría General a cargo de Karina Milei. El cambio se justifica, según fuentes gubernamentales, por «razones de gestión», aludiendo a la necesidad de «modificar diversos objetivos de la Secretaría General y de la Secretaría de Comunicación y Medios, ambas de la Presidencia de la Nación».
La medida otorga a Karina Milei un rol central en la gestión de la imagen pública del presidente y su entorno, al asumir el control de las cadenas nacionales y los actos oficiales. Además, entre sus nuevas funciones se incluyen la gestión de audiencias presidenciales, el tratamiento de solicitudes nacionales e internacionales dirigidas al mandatario y la coordinación de documentación relacionada a actos protocolares.
La decisión ha generado diversas interpretaciones en el ámbito político y mediático. Algunos analistas señalan que este cambio refuerza el poder de Karina Milei dentro del gobierno, consolidando su influencia en la toma de decisiones y la estrategia comunicacional del presidente. Otros, en cambio, lo interpretan como una medida de reorganización administrativa para optimizar la gestión de la agenda presidencial.

