La Corporación del Comercio busca criminalizar la protesta sindical en el Shopping
La entidad empresarial emitió un duro comunicado contra el Sindicato de Empleados de Comercio tras las manifestaciones en el Bahía Blanca Plaza Shopping. La postura corporativa intenta estigmatizar los reclamos laborales, calificando de «delitos» las acciones gremiales en un contexto de profunda crisis económica.
El reciente conflicto desarrollado en las instalaciones del Bahía Blanca Plaza Shopping ha dejado al descubierto, una vez más, la histórica tensión entre las demandas de los trabajadores y la intransigencia de los sectores empresariales más concentrados de la ciudad. Tras las manifestaciones llevadas a cabo por el Sindicato de Empleados de Comercio, la Corporación del Comercio, Industria y Servicios emitió un severo comunicado que parece tener un único objetivo: criminalizar la protesta social y deslegitimar los reclamos laborales.
Bajo el argumento de defender la «propiedad privada», la entidad empresarial lanzó una serie de acusaciones cruzadas, tildando las acciones del gremio de «intentos de destrucción, bloqueos ilegales y amenazas a trabajadores y clientes». En su misiva, la Corporación sostiene que estas conductas «exceden cualquier marco de legítima acción gremial» y las cataloga directamente como «delitos penales», arrogándose un rol judicial que no le corresponde y buscando instalar en la sociedad un discurso de miedo y condena hacia la organización sindical.
El derecho a huelga frente al discurso del miedo
Lo que el comunicado de la Corporación omite deliberadamente es el contexto de asfixia económica que atraviesan los empleados de comercio. En una ciudad donde la inflación pulveriza los salarios mes a mes y el poder adquisitivo se encuentra en niveles históricamente bajos, la acción sindical emerge como la última barrera de defensa para los trabajadores frente a las políticas de ajuste y la precarización laboral impulsada por las grandes patronales.
En lugar de fomentar un espacio de diálogo y entender las razones de fondo que llevan a los trabajadores a movilizarse, la cúpula empresarial optó por la confrontación discursiva. «Mientras la ciudadanía apuesta a la reconstrucción y al empleo, este ilegítimo proceder sindical pretende anclar a Bahía Blanca en la parálisis y el miedo», reza el texto difundido por la entidad.
Esta retórica busca enfrentar a los propios bahienses entre sí, utilizando tragedias pasadas de la ciudad como un golpe bajo para invalidar la lucha de quienes, paradójicamente, son el motor real de esa reconstrucción: los trabajadores. La postura de la Corporación del Comercio deja en evidencia una falta de empatía hacia el sector asalariado, priorizando la rentabilidad ininterrumpida de los locales comerciales por encima del derecho constitucional a la huelga y a la manifestación pacífica en defensa de salarios dignos.
Mientras los sectores de poder exigen «esfuerzo» y «sacrificio» para sacar la ciudad adelante, el peso de esa crisis recae exclusivamente sobre las espaldas de los empleados, quienes se ven obligados a tomar medidas de fuerza para ser escuchados ante un sector empresarial que prefiere la estigmatización antes que la negociación justa.

