La mora empresarial volvió a subir y el crédito no bancario marcó un récord
Un informe de la consultora 1816 en base a datos del Banco Central reveló que el incumplimiento corporativo escaló al 3,8% en agosto, mientras que el deterioro en los proveedores no financieros acumula 21 meses de alza.
El panorama financiero para el sector privado volvió a exhibir señales de tensión durante el mes de agosto, impulsado principalmente por el deterioro en la capacidad de pago de las empresas. De acuerdo con el último relevamiento elaborado por la consultora 1816 sobre la base de las estadísticas oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la irregularidad en los compromisos asumidos por el entramado corporativo registró un nuevo incremento, al tiempo que el segmento del crédito otorgado por proveedores no financieros alcanzó niveles críticos no observados previamente en la serie histórica.
El informe detalla un comportamiento divergente entre el crédito a las familias y la financiamiento destinado al sector productivo. En el caso de los préstamos al consumo y hogares, el indicador de irregularidad mostró una leve mejora marginal al descender una décima durante el octavo mes del año, ubicándose en un 12,8%. A pesar de continuar en niveles elevados, la pequeña contracción en la mora de las familias aportó un respiro relativo en el sistema bancario tradicional, reflejando cierta contención en los niveles de mora del crédito para consumo personal.
Sin embargo, la dinámica en las empresas tomó el rumbo inverso y encendió las luces de alarma en el sistema financiero. El ratio de morosidad corporativa en las entidades bancarias tradicionales subió dos décimas, pasando del 3,6% registrado en el período previo al 3,8% en agosto. Este repunte expone las crecientes dificultades que enfrentan las compañías para cumplir en tiempo y forma con sus obligaciones bancarias en un contexto caracterizado por la presión sobre los costos operativos, la retracción del capital de trabajo y la menor fluidez en las ventas.
El dato más preocupante del análisis surge del comportamiento de los créditos concedidos por proveedores no financieros y entidades comerciales fuera del circuito bancario habitual. En este segmento, la mora escaló hasta un récord del 33,9%, consolidando una racha adversa que ya acumula 21 meses consecutivos de deterioro sostenido. La cifra implica que más de un tercio de los compromisos comerciales pactados entre privados fuera del sistema financiero regulado se encuentran actualmente en situación de mora o con plazos de pago vencidos.
Esta brecha sustancial entre la mora bancaria (3,8%) y la mora no bancaria (33,9%) pone de manifiesto la estrategia de priorización financiera que están adoptando las empresas frente a la escasez de liquidez. Para evitar el cierre del crédito en los bancos y la afectación directa de su calificación crediticia en las centrales del BCRA, las compañías priorizan el cumplimiento de sus deudas bancarias formales a costa de estirar o incumplir los plazos de pago con sus propios proveedores de insumos, servicios y mercaderías.
El prolongado deterioro de 21 meses en el crédito comercial no bancario tensiona de manera directa la cadena de pagos en diversos sectores de la actividad económica. A medida que los proveedores comerciales absorben el impacto del no cobro o del diferimiento de sus facturas, se reduce la liquidez disponible para el financiamiento de compras futuras, afectando el abastecimiento de insumos y retroalimentando las dificultades de financiamiento en el tejido empresarial de cara al cierre del año.

